Categoría: Yo mismo

Yo mismo

  • SinCorazon

    Un amigo me ha pedido hoy consejo, pero como no me he visto capaz de darle una respuesta ínimamente válida, le he pedido permiso para publicarlo por aquí, a ver que opinan ustedes.

    El problema es que mi amigo no tiene corazón. Sí, va cual hombre de hojalata por la vida, siguiendo ese camino de baldosas amarillas que no se sabe muy bien a donde lleva. Aunque él sí lo sabe. Con lo frío y calculador que es ya intuye (me lo ha confesado) que al final del camino hay nada, se encontrará algo que no le terminará de satisfacer, mirará hacia atrás y se arrepentirá de haber dicho que no a tantas cosas pensando en que lo podían apartar del camino.

    El verdadero problema, y el motivo de la consulta de mi amigo, es que hoy le han hablado claro. Una de las bifurcaciones en las baldosas amarillas le ha plantado cara y le ha dicho: tio, o tiras por aquí, o tu sabrás, allá tú con tus laberintos y tus zapatos rojos que le robaste a la bruja esa que mataste. Y él no sabe que hacer.

    Yo, que soy algo más cabrón que mi amigo, he empezado a decirle que se tire al río, que total, si se equivoca, solo tiene que dar tres taconazos, girar sobre sí mismo, y volver solo (solo, le encanta ir solo a todos sitios) al punto de partida. O recortar, inventado otro camino que pueda ser tan bueno como el primero. Pero él no está de acuerdo, él cree que lo que tiene que hacer es no arriesgarse a abandonar a ese hada buena que le ha abierto la puerta a mitad del trayecto. Cree que se podría perder con él, y que es mejor que ella siga, empiece su camino. El suyo.

    Pero le duele. Porque, ¿quién le asegura que no sea ese el sitio por el que tiene que ir?

    Hablando y hablando hemos llegado a la misma conclusión que siempre: el tiempo lo dirá. Pero el tiempo no es infinito, y a mi amigo, aunque le queda bastante, le está empezando a dar esa sensación de estar en las últimas bifurcaciones buenas del trayecto. Él cree que si se equivoca ahora otra vez no le será tan fácil como antes volver a su sitio. Y sigue solo.

    Mi amigo es fuerte, es un hombre de hojalata, ya lo decía antes. Pero la herrumbre empieza a hacer de las suyas en ese lo-que-sea que tiene por corazón, ese que le hace pensar a veces más en los demás que en sí mismo.

    Quizá mi amigo debería ser más egoista, o menos calculador, o menos frío. O más conformista.

    ¿Ustedes que creen?

    Le habló un arkángel buscando un corazón para su amigo.

  • Psicoanálisis

    El otro día alguien me hizo un comentario acerca de mi personalidad que no debe andar demasiado lejos de la realidad. Resumido y mezclado:

    Soy un zapato sordo constructor de laberintos no demasiado caro.

    Lo de «constructor de laberintos» es lo más definitorio, quizá. Parece ser que observado desde fuera mi comportamiento es un poco eso: a lo largo del tiempo he ido construyendo muros a mi alrededor, afortunadamente dejando alguna salida, de forma que ahora estoy metido en una especie de laberinto, asomando la nariz de vez en cuando, dejando entrar a alguien a buscarme si se tercia, pero sin renunciar nunca a la seguridad que me aporta ese encerramiento en mi mismo.

    De momento conozco el plano (más o menos, al fin y la cabo lo he hecho yo mismo). Pero corro el riesgo de ir olvidandome de asomarme a la entrada, de quedarme ahí dentro tan a gusto con mis manías, mis conexiones a internet, mi soledad acompañada.

    El problema es que la gente que va entrando a visitarme de vez en cuando a veces también se queda medio perdida, esto es más grave. Si yo me pierdo en mi mismidad, bueno, pues ya tendré que salir algún día aunque sea para buscar cerveza. Pero si el que se pierde es otro que no conoce la salida, hala, otra movida que me he echado a las espaldas…

    En fin, habrá que ir haciendo ventanas en los muros, o algo. Y ponerle techo.

    Sombra y luz

    La parte del del «zapato sordo no demasiado caro» ya te la explico otro día. Si acaso.

    Le habló un arkángel como un minotauro cualquiera.

  • Trainspasting

    Supongo que muchos de vosotros habreis visto Trainspotting (por cierto, hay un director’s cut en DVD circulando por los p2p, la he visto y no encuentro las diferencias).

    Si no la has visto no vas a poder entender la sensación que he tenido hoy al salir del banco…

    Bueno, pues ésta no es nada comparada con Requiem for a Dream, o por un Sueño, como prefieras, que según me corrige Lorenzo en un comentario es a la que me estoy refiriendo. Que cabecica tengo… Puestos en situación, te cuento:

    Llevo una racha de pagar, pagar, pagar,… He ido a presentar la declaración de la renta (que me sale a pagar 211 eypos) y me han puesto 3 o cuatro sellos en unas hojas [STROMP] [STROMP] [dilatación de pupila] [STROMP]. He firmado [RISSSRISSSRAS], mi cuenta corriente ha bajado [SSSSSLLLLUUUUU]. He salido al cajero, he sacado dinero para pagar otras cosas. Introduzca su pin [TIC][TIC][TIC][TIC], ¿desea recibo? NO[dilatación de pupila]. La cuenta corriente ha bajado [SSSSSLLLLUUUUU].

    Lo mejor de esto de pagar es que no necesitas ni pensar en ello. De repente de llega una carta del Ayuntamiento con el IBI, y ya tu mente se pone a trabajar ella sola: al banco [STROMP] [STROMP] [dilatación de pupila] [STROMP], firmar, [RISSSRISSSRAS]. [SSSSSLLLLUUUUU].

    Güonderful.

    Le habló un arkángel tarareando Lust For Life.

    Le habló un arkángel escuchando al Kronos Quartet en su cabeza.

  • MiPrimeraVez

    Hoy he perdido la virginidad. Ha sido una experiencia un poco traumática al principio, pero en cuanto le he ido cogiendo el tranquillo, cada vez me gustaba más. Por eso, aunque he terminado reventado (y mañana tendré unas agujetas horribles en los brazos y las piernas), creo que repetiré en cuanto se me presente la ocasión.

    Rapelandooooooo

    Os lo recomiendo, libera un montón de adrenalina, y sale más barato que otras cosas, como por ejemplo, el sexo en determinadas ocasiones. Ale, a escalar todos como cabrillas.

    Le habló un arkángel que llega tarde a una KDD, pero no por su culpa.

  • NuevaPareja

    No es bueno que un chinchillo esté solo, sobre todo si por azares del destino se ha visto obligado a compartir su roedora vida con este arkángel, que si hay un terremoto casi seguro que no se le cae su casa encima…

    ajuuuusDe modo que he cumplido la promesa que le hice a mi Trini hace ya un año o así: hoy le he comprado una pareja (digamos que he entregado la dote a la familia materna, que sigue quedando mal pero suena mejor).

    Y es un primor de bicho. Se me cae la baba con ella :)_ Permitidme que me ponga un poco pasteloso, pero es que es un encanto.

    Como una imagen vale más que mil palabras, he dejado unas fotillos en flickr para quien quiera ver más lo haga. Tengo también un video del primer encuentro, algo accidentado (ya se acostumbrarán la una al otro, espero), pero todaví no he dado con un sitio ágil para subir videos… Joder, parezco de verdad un padre con la 8 milímetros en la mano para pillar al niño dando los primeros pasos :P

    Solo falta el nombre… Se va a llamar Jenny, por seguir con nombres algo ridículos pero rápidos de pronunciar, y en honor al culo a lo Jennifer López que va a echar mi nueva compañera de piso, alfalfa mediante.

    Le habló un arkángel algo tontito hoy.

  • Hipercor

    datiles y mandarinasGuardo un recuerdo de pequeño de una forma muy clara: como se iba viendo, conforme andabas por aquel pasillo tan enorme, ese frigorífico-expositor lleno de frutas de todos los colores traidas de a saber donde. Bueno, vete a saber, no, porque en Hipercor marcaban las bandejas con el origen del producto. Yo casi siempre cogía una bandejita de dátiles frescos, que me llamaban mucho la atención.

    Todo esto era en la época en la que mi madre, sin saberlo y buscando lo mejor para los suyos, estaba criando al gran consumista que estás leyendo en estos momentos. Pero no es culpa de ella (mami, que yo se que a veces te pegas una vuelta por aquí, si lees esto no te molestes ;-) ), es el mundo que me ha hecho asín.

    Aquello se acabó. Supongo que la economía familiar no soportaba esos viajecitos a carros llenos que a mi tanto me gustaban, o que la apertura de Continente, ahora Carrefour, le puso las cosas en su sitio a más de uno. Franceses… :P

    Desde entonces mis visitas al hipermercado por antonomasia creo que se pueden contar con los dedos de una mano, normalmente para buscar algo muy concreto, un regalo o algo así. Hoy pasaba cerca de allí, y he ido a comprar-el-pan.

    Conforme he entrado, solo, me ha llegado el olor de los perfúmenes, de la piel de los bolsos,… No sé, para mí es un olor muy caracteristico. Y cuando he cogido mi carro me he sorprendido a mi mismo visualizando aquel expositor de frutas.

    No se cuantas vueltas habré dado por allí, como un gilipollas mirando jengibres, naranjas sanguina, higos chumbos (que se llamaban de otra manera, pico o algo así, venían de México y valían ¡9 euros! 6 o 7 unidades),… Hoy también he cogido unos dátiles del valle del Jordán. Y unas mandarinas valencianas, que tenían muy buena pinta.

    Ya empezaba a intuir que eso de comprar-el-pan en Hipercor no me iba a resultar nada fácil (¿he dicho ya que me dejo llevar muy facilmente por mis impulsos consumistas?), y me he dejado enamorar. Pasillito para arriba y para abajo, he ido echando cuatro cosillas, nada, hasta resultar que me he dejado así como 60 eypos en chuminás.

    Pero, ¿y lo bien que me lo he pasado? Hoy tocaba, parece ser.

    Le habló un arkángel que no hace esto todos los días.