Esta mañana he estado en unas jornadas que se llamaban Software Libre y Empresa organizadas por el IMFE de Granada. A ver si le dan un trabajillo temporal a alguien que entienda algo de estándares web, por cierto.
No nos engañemos, me he pasado por allí porque me apetecía oir a Antonio Z. y otros gcuberos (GCubo es el grupo de usuarios de GNU/Linux de Granada). Me gusta escuchar a los «activistas» de vez en cuando, desde mi posición cobarde en la retaguardia.
Me explicaré.
Ahora puedo decir con la boca casi grande que uso linux (es lo único que tengo instalado en los dos ordeñadores de casa desde hace unos meses). Me encanta lo fácil que nos ha puesto las cosas Ubuntu, pero de pequeño me enseñaron a no morder la mano que me da de comer beber; uso windows en el trabajo, en los servidores y en las máquinas de los pobres y sufridos usuarios, y además soy yo el que tendría la capacidad de decidir el cambiar la situación.
Hay motivos, siempre hay motivos… El principal de ellos es, yo creo, el que más abundará en las PYMES: desconocimiento. Cuando empecé a montar mi sistemita conocía linux como el que ha conocido a una muchacha en una discoteca: sabes que está muy buena, pero no te casarías con ella. Vamos, que no me sentía yo con fuerzas como para restaurar el sistema de un día para otro en caso de problemas. Algo que, evidentemente, he tenido que hacer un par de veces con el dichoso Windows 2000 Server, por mi culpa, todo sea dicho.
Con el tiempo uno va aprendiendo. Incluso tuve un día al mismo Stallman a unos metros, y su aura tentacular te atrapa de alguna forma… Me encanta la gente vehemente cuando puede serlo, creo que por lo que yo llamo la teoría de de los extremos. Es necesario que existan personas que defiendan sus ideales a capa y espada, sean estos cuales sean, para que la masa, las personas que somos algo más grises, tengamos donde escoger. Y esta ha sido precisamente una de las ideas que ha lanzado Miguel Quirós, uno de los ponentes.
Una de las razones «filosóficas», por así decirlo, para usar software libre es que haya pluralidad, que podamos decidir entre usar uno u otro programa.
Casi nada. Si te paras a pensarlo quizá sea una de las principales razones de la existencia de todo este tinglado, y lo demás sean meras consecuencias de esta idea.
No les aburro más. Solo un último consejo: prueben para saber de lo que hablamos por aquí, vean lo fácil que es hoy en día usar un linux y lo bien que cubre sus «necesidades». Y después vuelvan a instalar el windows piratilla para jugar a sus cosas, que tampoco pasa ná.
Le habló un arkángel a medias, como siempre.