Seguro que todos se acuerdan de aquel capítulo de Los Simpsons en el que Homer intentando construir una barbacoa se convierte en artista contemporáneo.
Esto es algo que está en el inconsciente colectivo: el arte moderno no es tanto arte como nombre, y hasta un niño podría hacerlo.
Como muestra este video de El Buscador, vía Diario Hacker.
Sin embargo, no estoy de acuerdo. Sin tener ni puñetera idea de pintura veo cuadros que me transmiten cosas, y que no todo el mundo puede hacer. Eso tiene que ser por algo… Si bien es cierto que alrededor del arte se ha montado un negocio especulativo tal que un cuadro con cierto nombre hoy en día no es más que un cheque al portador, siguiendo exactamente la misma filososofía del dinero (algo a lo que todos le reconocemos un valor, pactado y vigilado por terceros), hay cosas que transmiten cosas, independientemente de su valor.
Somos borregos, como los que salen en el video maravillados por ese cuadro que han pintado unos niños y se coló en Arco de estrangis; pues sí, queremos aparentar saber, somos los cortesanos del emperador aquel que tenía un traje invisible y si al de al lado le gusta algo, a nosotros también. Vayamos a que nos tomen por gilipollas, ¡faltaría más!
Pero por debajo de esa capa de estulticia insegura que en algunos es como un barniz y en otros como una coraza (cada uno que se meta donde quiera) están esas cosas que transmiten cosas. Yo sí creo en el arte moderno. En el que me gusta, claro.
Le habló un arkángel ignorante.
