Categoría: Mijitillas de realidad

Mijitillas de realidad

  • Pulsericas

    pulsericasYo flipo. Aunque claro, ya una vez hablé de algo parecido, supongo que no soy capaz de apreciar esta nueva moda tan… tan… ¡tan hortera!

    Estoy más cerca de la explicación que hace año y medio, eso sí: creo que el que lleva una de estas pulseras lo hace por su precio, simplemente. Se gasta 20 eypos en una pulserica de peor calidad probablemente que las que vende el jipy ese de «¿quieres ver unas pulserillas? son artesanales, ¿sabes?», con la conciencia de que solo los de su clase harán lo mismo, y de esa forma se podrán distinguir unos a otros.

    Yo la verdad es que no puedo hablar de no ser manirroto, pero joder, 20 euros estas pulseras… Casi prefiero esas otras de las foticos de santos. Bueno, no.

    ¿Alguien me da otra explicación? Escucho opiniones, y si pudiera ser de alguien que lleve una de estas (que estudiará derecho con casi total probabilidad), yo encantado.

    Le habló un arkángel sorprendido, pero explicandose cosas.

  • Escaleras!

    NichosEl (o los) día(s) de los muertos me trae buenos recuerdos…

    No por Halloween, ni porque sea fiesta aquí el día 1, sino por una época en la que fui escalerista ocasional. ¿No he hablado nunca por aquí de esto? Que raro…

    En Graná, como supongo que en todas las ciudades de España, por estas fechas la gente suele hacer una excepción y se deja de acordar un poco de los muertos de los demás, para llorar un poco a los propios. Es por esto que los cementerios, de habitual más bien vacíos, se llenan de hipocresía, pero también de sonrisas, de tristeza, de gente, de flores,… y de escaleras.

    Porque somos muchos y ya no nos pueden enterrar, sino que nos emparedan, así que para limpiar el cristalico (no pongan cristales a sus muertos, es un consejo) y arreglar las flores, pues tiene uno que subirse en alto. Como los ayuntamientos no son tontos, empresas municipales de cementerios mediante, en los de las ciudades, que están más masificados, no se suelen permitir escaleras particulares, y uno tiene que contratar el servicio de escaleras.

    Habitualmente en el de la ciudad del botellón agobiante hay un par de escaleristas en nómina, que pasan a ser 30 o 40 en los picos de esta semana. Trabajo ideal para los estudiantes que ya han probado a estar detrás de una barra.

    De modo que te pones tu uniforme naranja, te echas al hombro tu escalera, y para allá tiras a escuchar a la señora que se ríe de su difunto (verídico) por aquello de que él fue más rápido hasta en eso. O a sorprenderte de que te den 10 eurillos de propina (andaría por el año 2000, creo recordar) por hacer un segundo (¡y sin cristal!).

    El negocio de los muertos es boyante. Y por muchos años…

    Le habló un arkángel con escaleras escaleritas, las más altas, las más bonitas, las que limpian mejor.

  • CedaElPaso

    Control PolicialUn desahogo:

    A mi me enseñaron en la autoescuela que un Ceda el paso se tiene que hacer de la misma forma que un Stop, pero solo cuando haga falta.

    Es otra forma de definirlo, mucho más efectiva para mi gusto, porque si no se producen esas situaciones en las que el conductor cedente va avanzando poquito a poquito y tu, que vas en moto (si es en bici, ya no me quiero imaginar), pues no tienes certeza de si está efectivamente cediendote el paso o es que no te ha visto; o peor, que está calculando a ver si puede pegar un acelerón y pasar antes que tú.

    O sea que lo dicho, por favor, cuando hagan un ceda (cuando haya que hacerlo), tomenlo como un STOP.

    Y ya puestos, si son tan «amables» de pararse en un paso de peatones, pues parense de verdad, y no jueguen al Carmageddon con las pobres criaturicas (paso alante, paso atrás, se para, que si que no).

    Le habló un arkángel que no está para sustos por la mañana temprano.

  • Agüelos

    De cuando en cuando me junto con «personas mayores». Y me encanta ver como seré yo con 50, 54, o a saber cuantos años tienen de verdad.

    Lo mejor es cuando empiezan a flagelarse con lo de la edad (se que lo haré costumbre cualquier día, ya lo hago a veces con mis 28, fijense).

    Siempre aprovecho para aprender, eso sí. Hoy, por ejemplo, he entendido que cuando uno cumple los 50 se queda sin polla pito, que lo que más gusta en la vida (esto creo que es solo si has «triunfado») son unas papas fritas con huevos (a mi me gustan ya, es que de siempre he sido muy maduro), y que lo de ser rojo es más una especie de arte de la conversación, más allá de las ideologías.

    Debe ser complicado cumplir años a ese ritmo, yo lo entiendo. Me paro a pensar en primera persona y recuerdo momentos de mis ¿14?, por decir una cifra como si fueran ayer. Pero no fue ayer (afortunadamente). Y supongo que a ellos les pasa un poco igual.

    Solo que no se dan cuenta del todo.

    Le habló un arkángel aún más joven y vigoroso.

  • Miedo

    una pareja que escalaba, y vaya como lo hacíanCuando el miedo te domina es como si llevaras una mochila con 50 kilos a la espalda. Casi literalmente.

    Por ejemplo, hoy mismo he estado escalando un poquillo a lo cabra loca por ahí, y he intentado abrir yo la primera vía.

    Para los que no lo sepan, abrir una vía consiste en empezar a trepar sin que haya una cuerda arriba, colocando cintas en las chapas que vas encontrando, y estando asegurado a partir de ese punto solamente. Si la cagas abriendo vía no te vas a despanzurrar contra el suelo (salvo en el caso de que no hayas llegado a chapar la primera vez), pero puedes meter una leche bastante considerable contra la pared, por la manía que tienen las cosas de caer hacia abajo en lugar de hacia arriba.

    Si cayeran hacia arriba, ahora que lo pienso, tampoco sería mucho mejor.

    Hacía mucho tiempo que no me ponía en plan salamanquesa, y me he acojonado. De hecho ni siquiera he conseguido completar la vía, me han tenido que bajar a pocos metros de la reunión porque me he bloqueado totalmente.

    Al cabo de un rato, después de que subieran otros dos, he probado de segundas (ya montada la reunión, y asegurado por tanto en todo momento). La diferencia es abismal.

    Son las mismas piernas y los mismos brazos, más cansados incluso, si me apuras. Pero he subido tan rápido que ni yo mismo me lo creia.

    Tener confianza en uno mismo, o en el que tienes al lado asegurandote si no te ves capaz, se ve que es fundamental en todo esto.

    Ahora que lo pienso, no pasa solo esto en la escalada.

    Supongo que a los buzos esos antiguos con escafandra les sucedería algo parecido.

    Le habló un arkángel contento de haber podido subir, aunque fuera de segundas.

  • IdiomasExtraños

    Orgasmo InstantáneoViajar a un sitio en el que hablan un idioma del que no tienes ni puñetera idea es jodido. Porque, ¿no es cierto que un sordo siempre piensa que hablan mal de él? Vale, que no siempre, pero si dos personas te miran, hablan, y se ríen, joder, ¡que mala leche te entra!

    En realidad no es para tanto. Lo peor es sentirte mudo de repente, intentar chapurrear algo y que en el momento no te salga más que un «errrr». Es una sensación de verdad agobiante.

    La mejor ayuda en estos casos es el dedo.

    Antes de salir del hotel tu te preparas muy bien aquello tan concreto que tienes que decir, incluso lo apuntas en tu libretica: «Je voudrais un pommade pour l’inflammation». Te diriges a la farmacia (por ejemplo) y miras muy seriamente a la boticaria, repitiendote por dentro «ye vudré an pomad, ye vudré an pomad, pur la inflamasión…». Entonces abres la boca y dices, bajito, «errrr, ummmm, ye vudré, errr…». Y usas el dedo. Señalas el pié, pones cara de dolor, y la señora te da una cremica. Et Voilá.

    Y es que a mi de francés me enseñaron nada más que lo del petit suisse.

    Le habló un arkángel preocupado por su francés.