He tenido hoy una experiencia que puede parecer muy tonta al principio, pero que conforme la piensas puede llegar a ser incluso estúpida.
Verás, estaba yo en el baño del Kinepolis haciendo puntería (en cuanto vuelva a tener cámara pondré aquí un detalle de allí que seguramente muchas señoritas no hayan tenido la oportunidad de ver) cuando me ha venido un estornudo a la nariz.
¡Que gilipollez!, pensarás, sobre todo si no tienes pene pito.
Pues no. Porque si con una mano estás haciendo puntería y con la otra estás sujetando la bragueta y los calzoncillos (venga sí, que otro os hago un croquis en blanco sobre azul de esos tan molones)… ¿Con que mano sacas un pañuelo, o al menos agarras la nariz de algún modo?
Y si a pesar de todo decides (te ves obligado, realmente), en un alarde de buen gusto, decorar la pared del sitio a base de mucosidad asquerosilla… Tu sabes que al estornudar todo tu cuerpo experimenta una especie de convulsión,… ¿Como leches te lo montas para no mearlo todo?
Bueno, pues en este caso (y supongo que por eso lo cuento) no ha ido a mayores. El estornudo ha venido «limpio» y sin mucho meneo, con lo cual (no sin cierto arte por mi parte, lo reconozco) todo ha ido a su sitio.
Ea.
Le habló un arkángel revelando secretos de WC.