NoEsPorDeporte

NoEsPorDeporte

Colaboro desde hace algunos años en la revista cultural de mi pueblo, Huétor Vega Gráfico. Empecé tiernamente (como todo en la vida), /engañado/ :) por algún hermano mayor en las artes de las letras, pero el caso es que le he cogido cierto gustillo, y asisto con mucho agrado a esas dos o tres reuniones anuales. Participar activamente en algo, por pequeña que sea la aportación, te hace sentir bien (anímense: publiquen, colaboren, implíquense… Compartan su pequeña cuota de conocimiento).

El caso es que me he dado cuenta de que no estaba copiando todo esto por aquí para mi registro personal, y voy a empezar con éste artículo que acaba de publicarse en verano de 2016, en el que cuento mi experiencia personal con la bicicleta como transporte (y algo más).

[PDF] Otra visión de la bicicleta: No es por deporte, es por transporte.

El artículo completo:


Otra visión de la bicicleta: no es por deporte, es por transporte

Desde hace unos 4 o 5 años tengo la suerte de ir y volver al trabajo en bici. Al principio, la cosa empezó como un experimento, supongo que curioso por la experiencia de un compañero (muy ciclista, éste sí de los que se suben a la Sierra en cuanto tienen un rato libre).

Poco a poco he ido cogiendo afición a las dos ruedas silenciosas (también voy en moto a veces, pero esa es otra historia). Tanto, que no es raro que baje la bici a la calle para ir a por el pan a 100 metros, o para tomar algo en un bar del centro con unos amigos. ¿Por qué? Vamos a intentar desgranarlo.

Las ventajas

Recuerdo cuando iba en coche a trabajar. Especialmente cuando no encontraba aparcamiento, como otro centenar de personas cada uno en su propia caja de 4×2, y todos nos íbamos poniendo nerviosos. Recuerdo discusiones y muy malas caras al otro lado de ventanillas,… No se que sucede, pero me da la sensación de que nos deshumanizamos un poco cuando no vemos a personas, sino a máquinas, y una cosa lleva a la otra.

Cuando voy en bici (como transporte), tranquilo y sin prisas porque sé casi exactamente lo que voy a tardar en llegar, mi cabeza se sitúa en otro estado completamente distinto. Un estado mental mucho más orientado a la observación del entorno, de las caras de los peatones, de los cambios que se van produciendo a lo largo de las estaciones del año en la ciudad. Aparece entonces una situación que de algún modo se coloca más cerca de la conciencia plena (smṛti, en sánscrito, para el que quiera profundizar en este aspecto más espiritual relacionado con el budismo zen). Incluso aparecen espacios para la introspección, para repasar mentalmente el día (lo que viene, o lo que fue), lo que convierte un tiempo-perdido (el desplazamiento en coche o bus) en el-mejor-momento-del-día.

Así es. Mis lunes por la mañana son “alegría porque voy a coger la bici para ir a trabajar”. Me resulta curioso hasta a mí, no crean…

También hay un aspecto más terrenal: al final del día casi sin darse cuenta uno ha hecho 20 km. de bici sin un gran esfuerzo (4 desplazamientos de 5 km., que no son nada). ¡Estaremos de acuerdo en que será mejor hacerlos que no hacerlos! En mi caso particular, paso muchas horas sentado delante de un ordenador y hasta hace 5 años todo el deporte que hacía estaba relacionado con el levantamiento de barra, alguna pachanga de baloncesto con los amigos, y poco más. No digo que ahora sea un gran deportista, que no lo soy, pero lo cierto es que me da muchísima menos pereza realizar cualquier actividad física, se ve que mi cuerpo se ha acostumbrado a moverse un poquito.

Los inconvenientes

Contrariamente a la primera sensación que nos puede venir a la cabeza, Granada capital no tiene tantas cuestas cuando uno se fija. Incluso desplazamientos desde algún pueblo del cinturón metropolitano, como es el caso de Huétor, pueden tener un desnivel de no más de 30 metros. Pero está claro que las cuestas pueden ser un problema si uno vive en Los Rebites, por ejemplo; para eso hoy día hay una solución muy buena y que resulta casi igual de económica: un motorcillo eléctrico casi no se nota, y permite seguir disfrutando de la bici en nuestros trayectos diarios sin llegar a sudar.

Porque se trata de eso, de no sudar… Hay que tener en cuenta que uno va a trabajar, no a correr una etapa de la Vuelta a España. Por uno mismo, y por los compañeros, no es agradable ver camisas sudadas durante todo el día. Pero, en la práctica, esta situación se produce poco más de dos meses al año, y se resuelve de la mejor manera posible (como puede ser una camisetilla y un poco de aseo y cambio al llegar a la oficina). Nada grave, a poco que se ponga imaginación.

De hecho, la mayor barrera para el uso de la bicicleta como medio de transporte diario no tiene nada que ver con la capacidad física, las condiciones climatológicas, u otros factores limitantes… El mayor problema está en uno mismo, en la autoconfianza, en miedos que nos pueden llevar a generar situaciones de peligro para nosotros mismos y otras personas con las que compartimos nuestras rutas. Justamente lo que vamos a tratar a continuación.

La convivencia

Salvando a algunos “modernos” (la bici ya no es moderna como medio de transporte, lo siento por el que quiera considerarse distinto por usarla) que van en segway, monopatín, o cacharritos de esos de una sola rueda, lo que podemos ver en una ciudad Como Granada a diario son: autobuses, taxis, coches particulares, motos, amotillos, peatones y bicis. Y suele pasar, yo a veces me fijo, que los autobuseros se enfadan con los peatones, estos con las bicis y con las amotillos, los taxis con todos, las motos aceleran, y los coches particulares están por todos lados buscando aparcamiento. Estar en mitad del tráfico puede ser una situación muy estresante, sí.

Pero, si damos por hecho que todos tenemos el mismo derecho (o necesidad) de desplazarnos, ¿qué hacemos? Si la calle fuera solo para uno mismo no habría problema, claro… Yo, que he conducido coche, amotillo, moto, bici, y a veces voy andando, tengo una solución particular: sonreir. Suponer que el de enfrente no está ahí para hacernos la vida imposible, sino que tiene sus propias preocupaciones, sus despistes, y que, por regla general, no tiene un especial interés en provocar un accidente que pueda resultar mortal para nosotros. ¡No me queda otra! Si no, me iría al monte sin dudarlo…

Pienso que mis vecinos son personas como yo, personales normales, e intento facilitarles mínimamente la vida (esperando, eso sí, algo parecido a la inversa). Generalmente no me enfado (salvo maldad evidente) si un peatón me cruza en Reyes Católicos por mitad de la calle sin haber siquiera mirado hacia donde venía. Intento hacer ver a un coche con gestos amables que mi velocidad de incorporación a una rotonda es limitada y él debería comprenderlo. También me espero cuando “las normas dicen que llevo razón”, pero la lógica y el sentido común me gritan que mejor dejar pasar a ese que no me ha visto. Parece razonable no provocar un accidente por “llevar razón”.

Ya, ya sé que esto suena demasiado a buenismo. No siempre lo consigo… Si nos pinchan, ¿acaso no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿acaso no reímos? Pero es mi meta, miro hacia ese lado. Quizá otros vayan justo al contrario, quizá me guste más lo mío, y sea más fácil llegar a ello persiguiéndolo, que no.

Creo que tiene bastante que ver con los mecanismos de autoprotección frente a los coches que desarrollé cuando iba en moto (mucho menos indefenso que en bici, pero también). Los moteros (de verdad) suelen ser bastante respetuosos…

Pero, disculpad, que me desvío del tema: ¿No parece razonable pensar que con actitudes de este tipo la convivencia se resuelve casi sola? Sí, las normas están ahí para cumplirlas (muchas veces nos recriminan algunos semáforos) pero,… Si yo voy con mi moto, tengo un semáforo en verde, y una señora mayor no ha tenido tiempo de terminar de cruzar, ¿qué tendría que hacer? Pues lo mismo, pero pensando en más grande. No es tan difícil, ni se pierde tanto tiempo, ni en realidad somos tan perfectos (yo no, desde luego) como para ir afeando la conducta a los demás así como así.

El futuro

A poco que viaje uno por ahí, por Europa fundamentalmente, se observa que esto ya está bastante inventado. Me da a mí que la normativa, vía Comisión Europea, vendrá llegando ya depurada por la gran experiencia de los Países Bajos, Alemania, Austria…

Habrá cosas que nos sorprenderán mucho al principio (los cambios son así, y estamos inmersos en uno): en París, Bruselas y otras grandes ciudades los semáforos en rojo se convierten en “cedas” si el ciclista va a la derecha. ¡¡¿Cómo?!! Pues sí… Parece ser que (bien usada) esta medida agiliza el tráfico (reduce cabreos de los vehículos a motor al no poder acelerar por tener una bici delante al cambiar a verde), y reduce accidentes. Ojo, que un ceda no es “hago lo que me da la gana” (como solemos hacer a veces por desconocimiento muchos en coche o bici).

En Viena, o en Berlín, la bicicleta tiene ya su espacio natural, nadie la ve como enemiga (o esa ha sido mi percepción cuando he estado de visita, como peatón). De hecho, algunos peatones te ayudan a comprender que ellas tienen preferencia, y te señalan el por qué (en alemán, eso sí).

Personalmente, confío en que esta (nueva) ola que ha venido para quedarse, que ya es mucho más que “una moda” por lo que se comienza a ver, no necesite de demasiadas imposiciones legales (que las habrá, porque no somos tan cívicos y buenos vecinos como sería deseable). La experiencia del transporte en bicicleta es un momento de relajación en el día a día: lo que os deseo a todos es que os déis la oportunidad de participar de esos pequeños instantes de felicidad en una sana convivencia.


Le habló un arkángel taoísticozen.

 

#SereIngeniera16

Sucede que en la mayoría de las ocasiones hasta que uno no pone el foco en algo resulta tremendamente difícil siquiera observarlo: lo vemos de reojo, escuchamos campanas sin saber bien por donde resuenan, elaboramos juicios de valor sin demasiado contenido /a.k.a. cuñadismo/.

/Si sólo dispones de 4 minutos de tu tiempo, mejor mira el vídeo de más abajo [en la entrada original del blog si lees esto por Facebook], el del negro, y no pierdas el tiempo con esta entrada/

Este viernes 8 de julio asisto como invitado a una mesa redonda en la II Jornada dedicada a la Docencia para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en Tecnología y Actuaciones para Mitigar el Abandono en los Primeros Cursos, en el marco del Campus Tecnológico UGR para Chicas que co-patrocina (un poquito, por segundo año) la empresa en la que trabajo, SI2 Soluciones.

Tengo entendido que estaremos sólo dos cromosomas Y -¡fuerza a los Y! O};-]-, espero que no se convierta en algo al estilo de Amanece, que NO es poco en las elecciones de mujeres, que somos un poco #estrafalarios y #aparatosos, pero con buen fondo ;-)

Desafortunadamente, a muchos nos parece  que todavía (o especialmente ahora) resulta necesario poner la intención en hacer visible esta problemática; ya no sólo la escasísima presencia de mujeres en los estudios de ingeniería y ciclos formativos relacionados con la tecnología sino, a mi modo de ver incluso más importante, la alta tasa de abandono gradual que se va produciendo entre las chicas conforme van superando cursos: a menor edad, más interés por STEM (o CTIM, Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas). Desde un punto de vista algo egoísta, como intentaré detallar después, me incomoda mucho esta situación.

Yo no creía en la discriminación positiva

Creía, por falta de formación -y #aparatoso-, en la igualdad, en que cada cual(a) se buscara sus habichuelas. Mis ideales estaban hace años más cerca de una especie de meritocracia barnizada de buenismo. Lo reconozco porque creo que así debe ser, porque si a mí me ha venido bien profundizar en el estado de la cuestión para comprender que no es lo mismo igualdad que justicia, a otros puede resultarle inspiradora (humildemente)  mi experiencia.

A día de hoy considero que es *necesario* dar una oportunidad adicional a determinados grupos. Creo que fue nada menos que Neil DeGrasse Tyson el que me terminó de abrir los ojos (cuesta mucho, créanme, incluso a veces me sigue pasando).

También me ayudó a ver a las chicas ingenieras como a negras (disculpen el exabrupto si no han visto el vídeo anterior) la potencia del Software Libre granaíno. Escribo los nombres según me vienen a la cabeza: JJMerelo, Pau (grande, TerceraNexus6), Nuria Rico,… Es más fácil, con tantísima fuerza cercana, ver estas cosas. Gracias.

#sereingeniera16

Y,… Está sucediendo. Si yo fuera usted y quisiera participar de esta ola que está viniendo, imparable, como una bola de nieve que empieza pequeñiiiiita pero que va demostrando por Gravedad que no hay más futuro que éste, asistiría a la Clausura del cs4hs.ugr.es. Proyectos que te harán sentir envidia (y algo viejuno, seguramente), risas, nervios, felicidad…

Allí estaré también.

Se termina la entrada y no he hablado del egoísmo que nombraba arriba (tengo las teclas algo oxidadas en la parte de evacuar pensamientos, disculpen, los filtros automágicos no me funcionan tan bien como antaño). Directo al grano: Sí2 Agencia (una ampliación de nuestro “proyectillo”, que llevábamos tiempo intentando darle forma) se ha concretado precisamente gracias a una chica, Luciana. Es tan joven que me resulta difícil creer que sea consciente de lo que nos ilumina de algún modo, y complementa con su dedicación, crecimiento por días, capacidad de adaptación… Lo siento, compañeros que me leáis, pero es justo reconocer que nos va a ayudar a crecer. Espero y confío en que esa empresa en la que participo pueda algún día corresponderos en algo que se acerque al valor que tenéis (os estoy muy agradecido a todos, del primero al último de los que me soportáis, aprovecho para explicitarlo: Dani, Mingo, Guille, Carlos, Fran… y más). Todos somos contingentes, pero ella es necesaria. ¡Espero que no se lo crea demasiado! ;-)

Le habló un arkangel inspirado por las Ingenieras, de título o espíritu.

MiniBomberosPorAccidente

Nada grave. Anecdótico, pero precisamente por ello anotable para acordarse cuando pasen unos años y tenga menos esperanza en la humanidad.

Algunos dicen que soy de los del “buenismo”, que todo me viene bien… Puede ser (aunque a veces me enfado).

Sucesión de los hechos

14 hora zulú del 07/06/2016 -las 3 de la tarde con tó la calor-, Calle Gran Vía de Colón (#Granada), paso de peatones Avda. Constitución, acera de la derecha en el sentido de la marcha hacia la Bandera de España de grandes dimensiones ubicada en la rotonda de la misma continuación.

Señor con gafas y barba medio cana circulando en bicicleta de una sola velocidad -con la rodilla a rabiar por algún motivo que esperemos no sea grave- se incorpora a la acera -¡vaya por Dios!- en el paso de peatones citado, cuando aprecia una gran cantidad de humo saliendo de una papelera. Varios peatones observan y comentan el suceso; continúan la marcha al estar su semáforo en verde (lo normal).

El mencionado ciclista agarra su teléfono móvil, apaga su podcast -¡vaya por Dios!- y hace intención de avisar al 112. Recuerda el 080, pero también que el sistema tiene sus cauces -y que probablemente ya ni funcione, afortunadamente no recuerda haber tenido que usarlo nunca-. Su teléfono -chino- no tiene marcador porque algo le habrá trasteado sin saber bien qué… Se aturulla un poco, levanta la cabeza, y observa a una persona -que encaja con la descripción “de libro” de perroflauta– terminando de dar de beber a su perro en el pilar de la esquina de “La Normal”.

– ¡Amigo! ¿Me echas una mano? -señala a la humareda-

El /perroflauta/ no duda un instante en volver a sacar su cacharro del agua de la voluminosa mochila, su perro espera paciente. Llena la escudilla en la fuente, y da el primer viaje.

– Seguro un cigarrillo – comenta por el camino con acento probablemente italiano.

El ciclista (que soy yo, a estas alturas), le pide su cacharro mientras él busca una botella en la mochila. 3 o 4 viajes después, el “gran incendio” está sofocado. Casualmente pasa un barrendero hablando o escuchando música con sus auriculares (¿se han fijado en este detalle tan lógico si tuvieran un trabajo que lo permitiera? – observen a los barrenderos :) -), y lo paro para indicarle la circunstancia. Muy profesional, observa, busca en sus cacharros por si puede aportar agua, pero decide llevarse la bolsa medio ardida, ya apagada. Éxito.

Parece que las cosas funcionan, y hemos ahorrado un viaje a los héroes.

Yo tengo claro a quien quiero de vecinos, de paisanos, si pasara algo mucho más grave en algún momento…

– Gracias, amigo.

– [sonrisa]

Se marchan, cada uno por su lado. En bici, por un paso de peatones hacia el parque del Triunfo (donde una señal clara indica la prohibición expresa de ir en bici), otro con su perro y su mochila, a delinquir a su manera por ahí…

Le habló un arkangel con plena confianza en la humanidad.

LaObligacionDeUnRevolucionarioEsGanar

Mi relación con la política “formal” es bastante tangencial (aunque al menos siempre he votado, a opciones “de izquierda”, quizá por mi concepto interno de “equilibrar fuerzas”, de poner a gente que sabe enfrente de otros que también saben y están más a la derecha).

Simpatizo con Podemos (aunque no coincida con todo, no creo que nadie pueda verse totalmente representado por un partido). Creo que este discurso de Pablo Iglesias de hace unos meses explica perfectamente por qué. Creo, sinceramente, que el Podemos de ahora es un instrumento de cambio que ha beneficiado hasta el momento a toda la sociedad generando cierto desconfort en la clase política, en los profesionales de la política tanto de izquierdas como de derechas.

El centro, a mi modo de ver, no existe: el centro se consigue debatiendo entre iguales y llegando a acuerdos; cuando digo “iguales” me refiero a gente preparada para debatir y negociar: con total probabilidad si yo me pongo a hablar con Rajoy sobre cualquier asunto político él gane, a pesar de su aparente falta de herramientas dialécticas. Por eso considero necesaria la existencia de un partido muy social, que podría haber sido Izquierda Unida, pero que no lo es (Pablo Iglesias explica precisamente lo mismo que yo entiendo en este video). Para llegar a ese “centro” inexistente no hay otra (con el sistema que tenemos) que tener representantes fuertes que defiendan otro modo de ver las cosas. Equivocados o no (eso está por ver, recuerdo, a mí no me da miedo).

No me desagrada el PSOE, quizá sobre todo históricamente; nunca votaría PP aunque entiendo a algunos que lo hacen (no a todos), y habitualmente no me sale ningún sarpullido si comparto una cerveza con algún pepero; Ciudadanos me parece que no va de frente, y eso no me gusta (aunque como pequeño empresario creo que si ganaran habría cosas que me favorecerían, pero la vida no es solo el trabajo, mucho menos el dinero). Esto no es nadar y guardar la ropa: es que resulta que detrás de las siglas hay personas, y cuando bajamos al nivel de la persona, más allá del programa o los representantes, quizá haya tenido más cosas en común con algún votante de estos partidos que con “los míos”. No creo en el grupo, creo que el grupo nos aborrega y nos hace tomar malas decisiones: hay que bajar al detalle, al grano fino, y ver que en el fondo como personas todos tenemos más cosas que nos unen de las que nos separan. Yo no veo enemigos, la verdad.

Otra cosa son los partidos, porque esto está montado así (y a pesar de mi pensamiento algo ácrata, no soy capaz de ver una alternativa clara). Cuando hablamos de partidos políticos, sí puedo tener opinión “en general”: el discurso de Podemos es puro marketing político, claro; igual que el del PSOE, el del PP y el de C’s (bueno, éste creo honradamente que un poco más de marketing, incluso). Sin embargo, el discurso de Izquierda Unida (que son los que me han gustado más siempre -como decía al principio, por una cuestión de “equilibrar fuerzas”) creo que es mucho más “auténtico”. Pero no es ganador.

A mi modo de ver, España necesita a Podemos para que los actores del Poder (políticos y grandes empresarios) se sientan observados. De esto se puede inferior que no confío en que “vayan a ganar”. Creo que entendí desde el primer momento que Podemos defraudaría en algún momento a la izquierda y a sus socios. Por eso me gusta mucho este vídeo que me ha provocado escribir estas letras. Necesitaba contarlo.

Le habló un arkángel anotando para el futuro.

ControlandoFacebook

Es un hecho (aunque quizá alguno no es del todo consciente, aún) el que Facebook decide lo que ves en tu muro. Es así, se trata de parte de su gran éxito, tras los inicios: los algoritmos “inteligentes” de la gran F seleccionan el contenido que consideran que tu apreciarás más, priorizan conversaciones más conflictivas (que generarán más actividad), te muestran lo que entiende (o le interesa) que debes ver.

Y puede que esté bien.

Sin embargo, yo creo que sigo anclado en el pasado. Con mis limitaciones mentales y de tiempo (como todos), suelo asimilar nuevos servicios que utilizo (léase, FB, Google Photos, G+, Twitter, Instagram, etc, etc.) a cosas-delMundo-RealTM. De este modo, Facebook siempre ha sido para mí “un bar” (o un patio de vecinas). Un lugar donde mantener conversaciones intrascendentes, o súpertrascendentes, quedar con amigos… Esas cosas (que están muy bien).

¿Cómo ha evolucionado mi percepción y acciones en este servicio, que es uno más, y no es la vida misma, ni nada Importante para mí? En dos sentidos:

  • Hasta hace poco, para que yo aceptara a alguien como amigo facebukiano (naniano) el reto interno que debía superar era algo parecido a “me he tomado una o dos cervezas con él en un bar, y repetiría”. Esto, que puede parecer poca cosa, es una forma rápida, asequible por lo directo de la comparación, de tomar decisiones.

    Ahora ya acepto más gente, me he abierto. Pero con un criterio que me parece coherente: ¿no lo conozco personalmente pero por lo que aparenta creo-que-me-podría-tomar-2-o-3-cervezas-y-querer-repetir? Pues puede ser amigo de FB.

  • La segunda es importante, y es donde aparece el control: “bloqueo” a mis amigos, e incluso añado amigos directamente “bloqueados”. Esto quiere decir que sus publicaciones no aparecen en mi muro, cuando lo decido así; o, incluso, acepto amigos sin que tengan la capacidad de leer lo que yo escribo. La justificación es, precisamente, que probablemente no nos conocemos lo suficiente, o que trata habitualmente temas en los que no me apetece entrar. Me quito así la tentación de entrar en discusiones de bar (que es como yo entiendo FB, recuerden), y que el contrario las entienda como declaraciones vitales sobre el sentido de la vida. La comunicación epistolar tiene estas cosas.

    Es decir: quiero tenerlos “como amigos”, pero quiero ser yo el que decida, cuando yo quiera, quedar con ellos, visitarlos, leer sus inquietudes y, (quizá) mantener una conversación. El caso contrario, en el que Facebook decide por uno, me parece peligroso para un carácter como el mío (que habla más que calla).

De modo que, amigos antiguos y nuevos amigos facebukianos (nanianoniano): Por favor, no se molesten si perciben que los tengo “restringidos”; siguen siendo mis amigos, solo que quiero decidir (un poco), cuando disfrutar de sus pensamientos y “discutir” sobre ello. De hecho, “visito” regularmente aquellos perfiles que me interesan. Les dedico tiempo expresamente, no cuando Facebook decide que debe mostrarme algo de lo que piensan. Me parece más coherente, en la línea que empecé cuando visitaba a mis amigos reales y virtuales cuando comenzó todo esto, con os blogs.

Le habló un arkangel adaptando habilidades interneteras a los tiempos modernos.

Sobre el autor

Durante mucho tiempo desde que comencé este blog allá por 2003 intenté mantener separado mi alter ego de mi mismidad.

Sobre la persona

A día de hoy, me resulta casi imposible separar, lo virtual se mezcla íntimamente con el Mundo Real TM, para lo bueno y lo malo:

Mi nombre es Ángel Moreno y pierdo el sueño por SI2 Soluciones.

Disculpen :)

Busca
¡blog zombie!

Buuhhh... Este es un blog zombie, o vampiro, o algo así. Quiero decir, que está no-muerto. Sí, parece cadáver total, pero de vez en cuando su autor vuelve para soltar alguna diarrea mental.