Anteayer resolví mi probelam existencial con aquel niño al que le prometí un juego. ¿Recuerdas?
Bueno, de hecho me sablearon la mitad de mis cedés, y seguro que me he buscado un marrón, porque la mayoría no funcionarán, o tendrán el crack (ejem) escondido en algún sitio, o a saber. Pero yo he cumplido mi parte, y mi conciencia queda mucho más tranquila.
Eso sí, pasé un par de momentos algo chungos… Ya se sabe como están las cosas hoy en día, y yo conozco a estos dos chaveillas, pero no a sus padres (creo). El caso es que me los encontré de nuevo en el patio (ultimamente hablamos bastante), y les saqué el tema. Se ilusionaron de nuevo, y les dije que esperaran, que bajaba algunos juegos para que vieramos si les sonaban.
Claro, ellos no podían esperar abajo, y me iban siguiendo, así como de lejos, mientras subía las escaleras. Yo seré muy mal pensado, pero me imaginé por un momento al padre de ese niño pegandome chillidos en la oreja diciendome uqe qué coño hacía su hijo en mi casa, así que les insistí, que se quedaran en la puerta.
Se quedaron fuera, menos mal. Y al salir el más grande me dice: «¿Aquí es que vive un niño?»
«Vivo yo solo», le respondí.
Y me dijo: «Y entonces, ¿el robot ese?»
Ejem. La única diferencia entre los hombres y los niños es el precio de sus juguetes. ;-)
Le habló un arkángel que a veces se compra juguetes algo caros.