Si buscas en la wikipedia «rodizio» verás que es un tipo de restaurante (fundamentalmente brasileiro) en el que tienes que decir ¡basta! para parar de comer.
Si lo buscas en Granada no encontrarás su teléfono para reservar en ningún sitio (salvo en la propagandilla esa que tienen), luego actualizo aquí debajo, que ahora no lo llevo encima. Pero hay dos, de la misma cadena: uno bastante céntrico, en Plaza Einstein (Martínez de la Rosa, concretamente), y otro en Otura (un pueblo a unos 10 km., junto a una gasolinera que se llama Kuwait Petroleum (curioso, ¿eh?).
Te jartas de comer.
Es que van viniendo señores con muslos de pollo, con ternera, con más ternera, con choricillos, con algo más de ternera, con más pollo, con cerdo, y te van soltando carne en el plato hasta que dices nopuedomás. De hecho dejaron de venir cuando todos los de la mesa dijimos a tres señores distintos lo de nopuedomás. Son insistentes.
Muy recomendable ir un día que te pille con hambre, claro. Entre semana tienen buen precio, por 8,80 eypos te comes toda la carne que quieras (bebidas, postre, etc. aparte, solo incluye el almoço, vaya). Y los fines de semana (y festivos) 15,50. Mucho cuidado, eso sí, con caer en la tentación de las caipirinhas y las tartas de chocolate, que la cuenta puede subir bastante, hasta el doble por persona, vamos.
¿He dicho que te jartas de comer? Creo además que tienen alguna camarera brasileña, pero no me fijé mucho porque tenía a la rubia a la derecha. Shhhh ;-) Y bueno, también hay un camarero que se parece a Ronaldinho, y otro que le daba un aire a Donato, pero eso no lo comentamos. Lo de la brasileira sí que se comentó algo, creo, pero ya te digo, que no me fijé…
Actualizando: Lo que decía de los teléfonos, que de verdad fue imposible encontrarlos en la interné, y es conveniente reservar mesa: Pintor Rodríguez Acosta (Plaza Einstein) :: 958 293 562 – Otura (carretera Dílar) :: 958 555 769
Ah claro, el disclaimer, que se me olvidaba: Ni me pagan nada por hablar del sitio, ni me invitaron a la caipirinha, ni la brasileña del ombligo siquiera se dignó a hablarme. Aunque igual me habló y no me fijé, claro.
Le habló un arkángel aún haciendo la digestión.

