Pues nos lo han presentado, como avisabamos. Julio Alonso y Orihuela (acompañados por Eduardo Arcos) han hablado de sobre blogs, periodistas, gente y empresas según entienden ellos y reflejan en el libro del que son co-autores (entre otros).
Y a mi me da cada vez más la impresión de que no hay blogosfera. O más bien que existen muchas micro-blogocosas, una de ellas que sí intenta de algún modo competir con los periodistas (siendolo muchos de ellos), otra que lo hace de hecho sin intentarlo, y otras muchas a las que los periodistas se la traen al pairo, que publican para ellos y su gato, y está muy bien todo.
Personalmente, como le comentaba a Luis Rull en las cervezas de después, no termino de verle el futuro a los blogs corporativos, pero claro, mi visión de todo esto es muy limitada. O sea, puedo ver un blog corporativo en una multinacional, o en una empresa de nanomedios como Weblogs SL, pero… ¿Son eso blogs? ¿Donde termina el tablón de anuncios movido por un CMS creado para construir bitácoras y donde empieza la filosofía blog? Esa es la pregunta que nunca se responderá (y que probablemente, por otra parte, no haga falta responder).
Para mi la verdadera revolución de toda esta película va más por esos blogs autobiográficos que Jose Luis Orihuela considera un poco «de segunda» que por esos blogs serios que compiten con los medios tradicionales. Porque dentro de un tiempo estos weblogs importantes y temáticos serán también «medios tradicionales», controlados (con la mejor de las intenciones en el mejor de los casos) por el interés de la empresa que tienen detrás. El blog como tal lo entiendo es unipersonal, con colaboraciones con otros, sí, pero siendo uno el único responsable de establecer o no una relación directa con sus lectores.
Evidentemente hay blogs autobiográficos de distintas calidades. Probablemente en los que uno hable solo de su gato (o su chinchilla, para el caso) efectivamente aporten menos a menos gente, pero existen un montón de bitácoras poco pretenciosas que una vez publican una historia interesante: esa es la verdadera fuerza del blog como concepto universalizado, esa es la capacidad para cubrir eventos desde otro punto de vista, de obtener opiniones plurales de verdad. No lo es para mí cuando una empresa organiza a un grupo de gente para escribir sobre un tema. Eso está muy bien en algunos casos (y yo leo algunos), pero no sabría yo si llamarlos «blog» u otra cosa.
Seguro que me equivoco, esta gente sabe mucho más que yo del tema, pero eso es lo que hay (mientras no me contraten para escribir en algún blog temático, claro ;-) )
Me acabo de dar cuenta de que casi no he hablado de la presentación del libro, para desbarrrar sobre lo que supongo que querría haber dicho en la mesa redonda. Pero uno tiene capacidades limitadas, de modo que si quieren un articulillo sobre la presentación, vayan a Ideal Digital, por ejemplo.
Le habló un arkángel no del todo convencido.