Vaya mierda.
O sea, se supone que tenía que estar contento, me han puesto una pantallica de esas con teefetés, que es cojonuda por si se te da la vuelta a la imagen y no sabes arreglarlo (esto ya nos pasó una vez, y le dijimos a la usuaria que le diera la vuelta al monitor, ¡y lo hizo!). Pero es que no termino de verle las ventajas.
Inconvenientes, sí. A saber:
¿Donde pongo yo ahora los diezmillonesdeposits? Joder, ¡eran cosas importantes! Si no para qué las iba a tener ahí desde hace tanto tiempo, ¿eh? ¿¡Eh!?
Y el muñequito que robé en el Tirilán París (Resort), ahora en la mesa, buscando sitio. Coñe, que a veces me da la imrpesión de que lo veo de reojo mirandome con cara de psicópata. Y más desde que le dije que no relevaba al buda verde, al menos se estaba conformando con el monitor…
Por último, la perdida de intimidad, carajo. Escondido detrás de un buen monitor CRT de 17 pulgadas puedes meterte el dedo en la nariz hasta el nudillo si quieres, y los compañeros te verán si y solo si quieren hacerlo. Lo que no es poco. Ah, ¿que tu nunca te has metido un dedo en la nariz? Comprendo…
Además, ahora la gente pasa al lado de mi mesa y me suelta tiritos de esos sutiles que son los que más duelen. Qué, ¿ya le has estado chupando la polla al jefe, eh? o eso de como se nota que eres un gilipollas por muy jefe de informática que seas.
Es lo peor, cuando se ponen sutiles.
En fin, lo mismo termino poniendoselo a alguien. ¡Y que me compren uno de 21 pulgadas, mierda ya, que es lo que yo quería!
Le habló un arkángel plano.