
Parece ser que últimamente el cine japonés está de moda. O no, pero yo me estoy tragando más cine japonés en los últimos dos meses que en el resto de mi vida.
Bueno al lio. Sobre la peli esta, de Takeshi Kitano (el propio protagonista), si quieres leer en más profundidad vete a ociojoven o a algún sitio de esos.
Yo te voy a contar mi impresión.
Hasta mitad de peli me estaba aburriendo, o algo más, proque pensaba que estaba viendo una de esas películas de chinos cabreaos de bajo presupuesto, con toques de humor un poco absurdo (que no Absurdo, sino a lo Humor Amarillo). Sin embargo, empiezan a pasar algunas cosillas interesantes a partir de entonces:
- La historia de los dos hermanos geishas. Muy bien llevada, sobre todo en una parte en la que uno de ellos ensaya un baile (muy bonito, por cierto), y se van haciendo micro-flashbacks al mismo baile, unos 10 años antes (de niño).
- Los golpes de humor van mejorando,… o que siguen siendo igual de absurdos, pero uno se va acostumbrando ;)
- La acción gana en calidad (se ve que invirtieron más en las últimas escenas para que no quedara mal sabor de boca al termianr de verla).
- Zatoichi, el masajista ciego, va de menos a más, en transcendentalidad. Terminando con una frase así como: «Ni con los ojos abiertos de par en par veo absolutamente nada», aplicable a ciegos y vidententes (y mediums).
El caso es que fue de menos a más, lo cual es algo de agradecer (al mucho mejor que de más a menos).
Y para terminar, una frase (o dos) extraida del blog de Xanatos, viene muy a pelo:
(Credo del Samurai)
Nota: Ayer prometí que hoy pondría más sobre «El hombrecillo Indomable»… Lo haré, ya tengo el libro, solo que necesito alguna forma de sacar las imagenes de una forma razonablemente nítida (¡¡¡mi camara esta rotaaaaa!!!)
Este es el título de uno de los libros más extraños que leí durante mi infancia. Aún más extraño es el motivo por el cual lo he recordado (por cierto, que ya no lo recuerdo ;). Y más extraño todavía es que haya tenido que pasar una media hora o así para encontrar a través de Google la ilustración que acompaña a este textillo,…
Por ejemplo, estaba yo anoche tranquilamente con una amiga en un bar (para variar, lo del bar, digo), hablando con ella en la barra, y observo como que su mirada se pierde detrás de mi… Al rato me dice: Ese señor me está poniendo caras raras. Y ahí nos perdimos :) 