Como estoy de vacaciones, para envidia y reconcomimiento del personal, pues tengo que hacer algún viajecillo, aunque sea una cosa muy fugaz como este fin de semana.
Vengo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un sitio magnífico (bueno, ambos lo son: la ciudad y la Ciudad) que por fin he podido disfrutar por dentro (ya me fascinó por fuera hace unos meses) gracias a los empujoncillos de mi amiga la Rubia. Sí, soy bastante perro para coger el coche, y le costó bastante trabajo convencerme al principio.
La CAC es un complejo compuesto hoy en día por tres elementos visitables (bueno, cuatro, si se cuenta el maravilloso jardín del Turia, de libre acceso, y que me da una envidia terrible):
Museu de les Ciències
El plato fuerte, al menos para mí. Probablemente el granadino Parque de las Ciencias no tenga por qué envidiarle nada (es que tenemos también un muy buen parque aquí en Granada, ojo), pero quizá precisamente por eso me llamaba la atención, las comparaciones, ya se sabe. Si se puede destacar algo del Museo de las Ciencias es sin duda la alta interactividad de lo expuesto. Vamos, que te lo pasas como los indios deformando tu voz, usando electroimanes para generar electricidad, viendo réplicas de vehículos de exploración espacial, tocando mimosas,…
O haciendo rodar cuadrados, como este que te pongo aquí para que no te quedes con las ganas ;-)
De nuevo, gracias a tintachina
L’Hemisfèric
Si bien por fuera el Hemisferio, el edificio que alberga un cine IMAX Dome en su interior, es quizá el más bonito de todo el recinto, la experiencia es la peor de todas. Esta variedad de cine es de los menos espectaculares del sistema IMAX, me parece, y la sensación que se me quedó fue exactamente la de ver – una – peli – puteado -en -primera -fila a pesar de tener uno de los sitios céntricos del graderío.
Bueno, pues eso, que si compras la entrada conjunta, pues lo ves, porque te sale gratis. Pero si pagas solo por eso… También pudo influir que lo vieramos a las cuatro de la tarde, una hora muy mala justo después de comer tras una intenasa mañana de pollardeo.
L’OCeanogràfic
Bichos marinos vivos. Precioso. El Oceanográfico es para perder un día entero, aunque al final pasas solo la tarde, por esa mala costumbre que tiene el tiempo de pasar. Destacable, pues no se… Hay un par de belugas que llaman un montón la atención, son unos bichos enormemente expresivos, que te dejan prendado nada más ver su «sonrisa». Las focas, pues tres cuartos de lo mismo, juegan con el personal, tontean… Es que da la impresión de que saben perfectamente de que va el rollo.
Y luego están los delfines, en su típico espectáculo que seguro que has visto alguna vez, pero que no por ello deja de sorprenderte. ¿Entrenan los señores estos del trajecilloneopreno a los delfines, o son los bichos los que entrenan a los de dos patas para que muevan las manos justo antes de que ellos hagan algo chulo?
No terminaré de saberlo nunca, me temo.
Le habló un arkángel encantado con Valencia y su Ciudad de las Ciencias.
