Ahora que estoy sin cámara me da por hablar de fotos digitales. Que cosas…
Bueno, a lo que iba, ¿de verdad está tan bien esto de la foto digital? Mi primera respuesta sería sí, es más barata y más cómoda, y tanto para el aficionado como para el profesional aportan ventajas que superan las posibles pérdidas de calidad y/o creatividad.
Pero… ¿Que pasa con los álbums de fotos? Mi familia, como tantas, ha sido desde que yo tengo memoria aficionada a hacer fotos. En las estanterías del salón de la casa de mi madre debe haber 20 o 30 álbums, un par de ellos de antesde que yo naciera, otros 4 o 5 conmigo de pequeño, unos 10 de viajes, 4 o 5 de fiestas… Lo normal, vaya.
Y yo, que soy aficionado a la foto digital, ¿cuantos tengo? Ninguno. Y ahora es cuando tocan las justificaciones:
1. Tienes una cuenta en flickr donde vas poniendo las fotos que más te gustan y un par de álbums digitales por ahí donde cuelgas las cosas más normalitas.
Esto me vale. De hecho, supera con creces al concepto álbum en papel. Puedes compartir las fotos con quien quieras, incluso sin estar delante, pero también estandolo. Problema: estos servicios tendrán o no continuidad, dependiendo de factores tales como el dinero que te quieras gastar en seguir manteniendolos vivos, o el dinero que ingresen «ellos», en el caso de servicios gratuitos.
Lo que nos lleva al siguiente punto.
2. Todas tus fotos están en tu disco duro, e incluso te preocupas alguna vez de hacer una copia de seguridad a CD.
De mi disco duro no me fío, por principio. Estas cosas se rompen, es un hecho. Tardarán más, o menos, pero he visto tantos discos duros rotos a lo largo de mi vida que no es algo que me cuestione.
Los cedés… Incluso siendo muy optimista no le doy más de 20 años de vida a un CD guardado en una caja. Muchos menos, por supuesto, a uno que se esté usando. Claro, que te puedes ir preocupando de actualizar el soporte en el que guardas tus recuerdos, según vayan saliendo nuevas tecnologías como el Blu-Ray, HD-DVD o las que toquen. Claro. ¿Decías que tenías copia de todas tus fotos en CD, o que cualquier día de estos la haces?
Y lo peor, perder un CD o un DVD es bastante más fácil que perder 15 o 20 álbums de fotos. Es cuestión de volumen. Esto empeorará con el tiempo, según se puedan almacenar más datos en menos espacio.
3. Si bien la fotografía digital permite la impresión (incluso con calidad analógica), ¿cuantas fotos has impreso tú y conservas? Yo, tres.
Por lo tanto, empiezo a asumir que mis hipotéticos nietos dificilmente encontrarán una foto antigua del año 2005 olvidada entre las páginas de un libro. Quizá encuentren un antiguo cedé rayado o con la capa de aluminio eso medio desconchada, totalmente inservible. Incluso con mucha suerte puede que servicios del tipo WayBackMachine se decidan a almacenar también fotografías a mansalva, cuando el precio del almacenamiento esté por los suelos.
De las del disco duro no hablamos, claro.
Así que supongo que habrá que pensar en esto. O no.
También es verdad que sé de primera mano de gente que se echaba las manos a la cabeza cuando se empezó a revelar en color, gente que sabía que los sistemas de revelado a color eran mucho más degradables que su querido blanco y negro. Con el tiempo las técnicas de revelado se fueron perfeccionando, y supongo que tampoco será para tanto. ¿Pero estamos hablando de lo mismo?
Le habló un arkángel algo procupado por la memoria.