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  • Apagar el sistema

    DEterRMiNADOs NIveLEsS De STrEEss nO SOn NAdA BUEnOS pARA la SALuD MENtAL…

    3N 3sAs 0kAci0n3s, kvAndo lla 3s M3J0r D3Jar lo k3 357a5 pr0grmnd0 i SALIR a la CALl3 a por c3rv3zaaaa, M3 da por ac3r c0sas de 3stas:

    Apagar el sistema

    Ay, se me había olvidao tomar la medicación. Ya está, ya se me ha pasao. :)

  • Paradojas

    Hoy me ha pasado una cosa horrible: quería buscar un canal nuevo en la tele de mi casa, y no he encontrado por donde hacerlo.

    Esto, por sí mismo, no tiene nada de sorprendente. El 90% de la gente tiene este mismo problema… lo que pasa es que soy yo el que termina sintonizándole la tele a mis abuelos, a un amigo de mi abuelo, la de la casa de mi familia,… en fin, me enfrento con demasiada frecuencia al reto de intentar comprender mentes de otros programadores, e intentar deducir en qué leches pensaban cuando hicieron esos menús… Y normalmente, con éxito.

    Pero la mía, la de mi casa (y conste que lo he intentado), no he sido capaz.

    Esto es un golpe muy duro para mí, aunque no lo creas, porque yo soy «el-que-programa-la-tele» (y más cosas, bueno, pero para el caso que nos ocupa, eso). Y una idea revolotea peligrosamente por mi cabeza: cambiar de televisor.

    Lo peor de todo, lo peor de lo peor, es que yo fui el que puso cada canal en su sitio cuando me la compré (claro, es evidente, soy el-que-programa-la-tele). Pero ahora, no se como hacerlo. ¿Estaré perdiendo neuronas? ¿Tendrá algo que ver con ello el que dedique parte de mi tiempo a escribir cosas como esta?

    ¿Es esto un tecnogatillazo?

  • Ella

    Mientras me lo pienso, este post está temporalmente autocensurado… Lo siento.

  • Olivitas

    Esto era un Sevillano que coge un dia la A-92 y se va pa Graná a tomarse una servesita.

    Llega a un bar, y le dice al amable camarero:
    Ssshh, miarma! Ponte una servesitaAAaa.

    A lo que el camarero, muy educadamente, le responde:
    Mire usted, señor sevillano, se está equivocando. Aquí en Graná no se dice «miarma», sino «jefe», «maestro», en fin, esas cosas.

    El sevillano, aún recuperándose de la sorpresa inicial, le dice entonces:
    BuenoOOoo, jefe, pongame una servesitaaAaa.

    El camarero le replica:
    Verá, verá, verá,… aquí en Graná tampoco se dice «servesita», sino que se pide un tubo, una caña, una cerveza,… en fin, lo normal.

    El sevillano ya se estaba empezando a mosquear, pero a pesar de todo le insiste al camarero:
    Vale. Pues, Jefe, me podría poner una cerveza… con unas aseitunitaaAAaas?

    El camarero, que a estas alturas está claro que era un malafollá, le vuelve a decir:
    Disculpe de nuevo, señor, pero es que aquí en Graná no se llama a las acei..

    El sevillano, que ya estaba encabronado, corta al camarero y le dice:
    ¡Oiga usted! ¿¿¿¡¡y aquí como se llama a los gilipollas!!???

    A lo que el camarero responde:
    No, si aquí a los gilipollas no se les llama, ya vienen ellos solos por la A-92, a tomarse servesitas con aseitunitas…

    (Con todo mi respeto a los jevillanos de Jevilla ;-)

  • Psicopelao

    Vayan por delante mis disculpas,… como se puede comprobar en esta misma página, sin ir más lejos, tengo cierta tendencia a marranear fotos. Esto es, de una foto que yo hago, que ya incialmente suele ser mala, al final mediante una remezcla de colores, efectos de PutoPaint (sí, que pasa, yo NO uso Adobe), y demás enrevesamientos, consigo lo que se podría denominar como «auténtica chapuza».

    Bueno, dicho esto, tengo que añadir que la amenaza que le hice al Psico sobre lo de la foto era más bien un decir-por-decir, y que ha sido a raiz de su comentario el que yo me haya puesto manos a la obra. Por la boca muere el pez. Y a quien madruga, dios la polla.

    Total, ahí va:


  • El toro y la hormiga

    Resulta que un día, un toro cayó en un pantano de arenas movedizas. En ese momento pasaba una hormiguita y el toro le pidió auxilio.

    La hormiguita subió a su flamante y recién estrenado AUDI A3 TDI 110 C.V., ató una punta de la cuerda al rabo del toro y otra al chasis del coche y sacó al toro de las arenas movedizas. El toro le estuvo eternamente agradecido y prometió ayudar a la hormiguita en lo que le pasara.

    Pasaron los meses, y un día, el toro pasó por el mismo sitio y vio a la hormiguita dentro y pidiendo auxilio, el toro alcanzó a la hormiguita con su rabo y la sacó de allá.

    MORALEJA: Si tienes un buen rabo, no necesitas un A3 TDI.