Guardo un recuerdo de pequeño de una forma muy clara: como se iba viendo, conforme andabas por aquel pasillo tan enorme, ese frigorífico-expositor lleno de frutas de todos los colores traidas de a saber donde. Bueno, vete a saber, no, porque en Hipercor marcaban las bandejas con el origen del producto. Yo casi siempre cogía una bandejita de dátiles frescos, que me llamaban mucho la atención.
Todo esto era en la época en la que mi madre, sin saberlo y buscando lo mejor para los suyos, estaba criando al gran consumista que estás leyendo en estos momentos. Pero no es culpa de ella (mami, que yo se que a veces te pegas una vuelta por aquí, si lees esto no te molestes ;-) ), es el mundo que me ha hecho asín.
Aquello se acabó. Supongo que la economía familiar no soportaba esos viajecitos a carros llenos que a mi tanto me gustaban, o que la apertura de Continente, ahora Carrefour, le puso las cosas en su sitio a más de uno. Franceses… :P
Desde entonces mis visitas al hipermercado por antonomasia creo que se pueden contar con los dedos de una mano, normalmente para buscar algo muy concreto, un regalo o algo así. Hoy pasaba cerca de allí, y he ido a comprar-el-pan.
Conforme he entrado, solo, me ha llegado el olor de los perfúmenes, de la piel de los bolsos,… No sé, para mí es un olor muy caracteristico. Y cuando he cogido mi carro me he sorprendido a mi mismo visualizando aquel expositor de frutas.
No se cuantas vueltas habré dado por allí, como un gilipollas mirando jengibres, naranjas sanguina, higos chumbos (que se llamaban de otra manera, pico o algo así, venían de México y valían ¡9 euros! 6 o 7 unidades),… Hoy también he cogido unos dátiles del valle del Jordán. Y unas mandarinas valencianas, que tenían muy buena pinta.
Ya empezaba a intuir que eso de comprar-el-pan en Hipercor no me iba a resultar nada fácil (¿he dicho ya que me dejo llevar muy facilmente por mis impulsos consumistas?), y me he dejado enamorar. Pasillito para arriba y para abajo, he ido echando cuatro cosillas, nada, hasta resultar que me he dejado así como 60 eypos en chuminás.
Pero, ¿y lo bien que me lo he pasado? Hoy tocaba, parece ser.
Le habló un arkángel que no hace esto todos los días.


