Antiguamente esto se veía sobre todo en los mandos a distancia de las teles, lo de dejar la bolsa en la que viene el mando, bien pillada con su fixillo, eso sí, para que en lugar de acumular mierda el mando lo hiciera la bolsa, me vengo a referir.
Y yo pensaba: buenovale, pues algo le protegerá. Claro, que algo falla en la estrategia… Si la bolsa no se cambia nunca, en lugar de tener un mando a distancia lleno de fú lo que obtienes al cabo de un par de años es un trozo de plastico limpísimo y con los números nada desgastados dentro de,… dentro de algo que te impide ver lo que hay dentro.
Además has estado «sufriendo» el no poder darle a los botoncitos en condiciones durante todo ese tiempo, porque una bolsa de plástico es eso, una bolsa de plástico.
Después vinieron los teléfonos móviles, y todo el mundo a ponerle la fundilla de cuero esa. ¡Oigpordiós que cosa más fea! Menos mal que esa moda se pasó en un año o así (hoy en día solo la siguen usando los sheriffs, ya sabes de quién te hablo).
Y ahora… Ahora volvemos a los plastiquillos, pero ya por todos lados. Veo plásticos de embalaje en los cables de monitor, en los móviles (aunque estos ya más pegaditos, y casi no se notan), incluso en campanas extractoras de esas de las cocinas…
Señores, que no, que no tiene sentido proteger la estética de algo si el protector lo hace aún más feo que el propio desgaste.
Le habló un arkángel bastante consumista, me doy cuenta.

