Soy una especie de monstruo. Ya lo se.
Estoy enfermo, hay un velo que cubre mi ya de por si breve capacidad de raciocinio.
El caso es que hasta hace unos meses no lo sabía, pero lo estoy descubriendo.
Casi todos los que tengo a mi alrededor no pueden estar equivocados.
Hoy he tomado café con una amiga que fumaba (ayer). Ya intentó dejar de fumar hace unos meses, y tras un par de semanas de incremento de insoportabilidad (me invento las palabras que me da la gana, para eso soy irracional), volvió a fumar. El tabaco la tiene presa. A mi más, porque al menos ella es consciente de lo malísimo que es esto de echar humo…
Cuando se ha cabreado de verdad conmigo (creo que necesitaba un cigarrito, estaba especialmente tensa) ha sido cuando le he dicho que el tabaco no es necesariamente Malo. No más, al menos, que otros cientos de cosas que hacemos diariamente, y que nadie (gobierno o empresa, me refiero) se ha preocupado en demonizar (bien porque interesan, o bien porque no interesan). Hablo de esos hábitos que están profundamente arraigados en la «sociedad occidental», tales como comer carne en cantidades industriales, respirar CO2 a mansalva (lease humo de tubos de escape), no hacer deporte, vivir en ciudades estresantes en lugar de en el campo, … En fin, innumerables cosas que estoy convencido se podrían demostrar tanto o más perjudiciales para nuestra salud que el Horrendo Vicio del Tabaquismo (le voy a llamar HVT a partir de ahora, para que se vea como más enfermizo).
Porque hablamos de salud pública, ¿verdad? Es que a veces el tono de estas conversaciones raya más lo religioso (o sectario) que la mera cuestión médica. Quizá sea eso lo que más me joda, oigan, que yo soy ateo (y a mucha honra), no me vengan ahora con otra más.
Se me acaba de ir la inspiración, por algo muy relacionado con el siguiente post que voy a escribir,… o puede que sea el HVT atacando mis neuronas (o mis pulmones, o mi karma, o que se yo). En cualquier caso, si yo lo que iba a hacer es entonar un mea culpa, pedir perdón públicamente, y si fuera posible, solicitar a todo aquel que esté cerca mio, que no se compadezca de mi, por favor. Que me diga, eso sí, si le molesto con mi HVT, y (lo digo en serio, esto va sin ironías) dejaré de echar humo en ese momento. Hasta ahora siempre he intentado ser tolerante, e intentaré (si me dejan) seguir siendolo. Pero que no me den la vara por favor, me basta un por-favor-no-fumes-que-me-molesta. Ya me buscaré yo la vida.
Me acojona toser. Estoy un poco tocado de la garganta, y me da miedo toser en la oficina. Mucho más que fumar…. Sé que en cualquier momento alguien aprovechará para decirme: «¿Ves? Si dejaras de fumar…»
Y volverán, entonces, a tocarme los huevos.