Categoría: Graciosidades

Graciosidades

  • JellyFishing

    Los turistas se quejan, los hosteleros se quejan, las autoridades y los políticos no saben que hacer…

    ¡Bob Esponja es la solución!

    Bob Esponja es la solución

    Nadie en todo Fondo de Bikini el Mediterráneo está mejor preparado para acabar con la plaga.

    Bob Esponja es la solución


    Le habló un arkángel echando un rato de Bob Esponja.

  • TheBikerKitten

    Llevo unas 17 horas dormidas en las últimas 24, de forma no consecutiva. Debo de haber pillado algún virusillo de esos que te hacen coger unas décimas de fiebre y verlo todo a veces muy bien y a veces muy mal, igual esto explica también lo que contaba anoche de la ópera y esas cosas.

    El caso es que, como no me apetece salir con este calor, he estado dando una vueltas por la interné. Y me he hencontrado con un trabajo anterior del autor del conocido Notepad Invaders, Rob Manuel: The Biker Kitten.

    Es un video musical que no te aconsejo que veas… Pero si la curiosidad te puede, intenta aguantarlo entero y con los altavoces puestos. Cuando termines de verlo te aseguro que estarás moviendo la cabeza de arriba abajo siguiendo el ritmo.

    Ten en cuenta que creo que tengo algo de fiebre, insisto. Quien avisa es… es avisador. Sí. Lo es.

    Le habló un arkángel navegando sin rumbo fijo.

  • PuteandoALaRubia

    El sueño de más de uno se acaba de hacer realidad. Gracias a esta aplicacioncilla flash puedes hacerle lo que quieras a la rubia.

    Bueno, lo que quieras lo que quieras, no. Putearla, más bien. Pero bueno, está entretenido, pruebalo.

    Gracias a Zycalo, via MiniJuegos.com.

    Le habló un arkángel desde el hospital de traumatología de Granada.

  • CartaAbierta

    Carta abierta a las conductoras y pasajeras de scooters y demás motillillos varias.

    Estimada señorita:

    Entiendame bien cuando le diga más abajo que esto no puede continuar así, intentaré explicarlo con la mayor delicadeza posible, dentro de mis muy limitadas capacidades.

    Yo ya casi ni la miraba, prácticamente no me daba cuenta de que su tanga, brasileña, o como demonios se llame esa tirilla de tela que usa usted para sujetar ese otro triangulito, asomaba por encima de su pantalón de cintura inexistente. «De cintura baja», creo que le llaman en la tienda donde lo compró. Lo conseguí luchando contra mis instintos más primarios, entendiendo que sus libertades están por encima de las mías en este aspecto.

    Le rogaría que no dudara ni por un instante en que yo respeto su forma de vestir tanto como su derecho de ir en moto. De hecho, en este último punto le alabo el gusto, y en el anterior, bueno, en la mayoría de las ocasiones también. En ningún momento es mi intención coartar su libertad de expresión, su libre albedrío en el vestir; incluso cuando en un descuido le da a usted por enseñar algo más de lo que hace habitualmente, cuando me paro detrás suya en un semáforo por azares del destino. Sí, me refiero a… Me refiero a la hucha, si me permite la expresión.

    Entiendo, no obstante, que por determinadas circunstancias pueda sentirse incómoda ante este tipo de miradas, que intento disimular, incluso evitar en la medida de lo que puedo. Le consta, eso sí, que jamás le he dirigido la palabra, ni para bueno ni para malo. Como decía, está usted en su derecho. Y cientos, que digo cientos, ¡miles! de granaínos (y granaínas) le agradecen su esplendidez (o parquedad, según se mire) en el vestir.

    Lo que no comprendo, y llegamos al verdadero motivo de esta carta, es su costumbre de tirar de su camiseta hacia abajo al llegar a cada semáforo. Es precísamente ese movimiento casi estereotípico el que saca el voyeur que llevo dentro. ¿No se da usted cuenta de lo inútil de su gesto? Si lo que pretende es poner su, ¿como la llamé antes?, su hucha a recaudo de miradas indiscretas, dese por enterada por la presente de que no lo consigue en un alto porcentaje de ocasiones. Es más, el efecto es totalmente contrario a lo que da la impresión que persigue.

    Por lo tanto, le aconsejo que luzca usted con desparpajo lo que la moda o su gusto ha puesto al descubierto. Bien llevado, como le comentaba, puede alegrar el día a más de una persona (quizá a usted la primera), ¡no sea egoista, compartalo con todos! O bien tome esta carta como un aviso de un desconocido amigo, y compre pantalones con cintura. Si a pesar de todo su decisión es persistir en dicha actitud, en ese doble juego, sepa usted que esto no nos lleva a ninguna parte.

    Sin más, se despide alguien que lleva chaqueta cuando va en moto hasta en los días de más calor de esta Graná nuestra, que no son pocos, como sabe. Otro día le comentaré acerca de los peligros relativos relacionados con la dureza y textura del asfalto que entraña su vestimenta. Pero eso será otro día.

    Le habló un arkángel, muy atentamente.

  • BocadosDeGilipollez-ExtraSaló

    bocados de gilipollez extra saló Más tebeillos gratis, señora.

    Un Jab más guarrillo que en entregas anteriores nos vuelve a regalar unas garabatillos para goze y disfrute del personal. Lo anuncia en su blog.

    Descargar Bocados de Gilipollez Extra Saló

    No te pierdas la historia de la página 13 titulada Osos panda, viagra y cintas de video :P

    Los osos panda están en peligro: ten cuidado no los pises si es que estás cogiendo setas, no sea que cometas un barbaridad.

    Ah, por si no conoces los bocados de gilipollez anteriores (4 volúmenes), Netdancer los recopiló, les sacó brillo, y los puso en netdancerplanet.info.

    Le habló un arkángel mirando patrás, por si los osos…

  • UnProblemon

    Pero un problemón gordo de los gordos.

    Situación:
    Ropa sucia del gimnasio. En una mochila. Calzoncillos y calcetines incluidos. En una bolsa dentro de la mochila, en la oficina. Yo, sin saber exactamente cuando iba a pasar por mi casa (días de fiesta local, ferias, cachondeo, jijijís, jajajás,…).

    Y me voy a comer a la casa de mi madre… Me llevé la mochila, por si acaso. Pero aquí es donde venía el principal problema: en los aproximadamente 2 años y medio que llevo emancipado siempre he podido decir, con la cabeza muy alta, que nunca le he llevado a mi madre ropa sucia para que me la lave. Y quería poder seguir diciendolo, pero la cosa se planteaba fea.

    Mi madre, que viene a ser casi tan puñetera como yo, pero con 20 años más de experiencia, y en mujer, notó mi debilidad conforme me senté a la mesa y le dije lo de «tengo un problema». Conforme iba contándole la situación me pareció intuir un brillo en uno de sus ojos, y noté, de algún modo, que sus uñas empezaban a crecer y a afilarse sutilmente. En ese momento fue cuando tome conciencia de lo que estaba pasando: estaba vendiendo mi alma al diablo por un chandillal y unos calcetines sudaos.

    Reaccioné rápido, y escapé de ese sufrimiento eterno que hubiera sido haber puesto ese argumento en las manos de la que me trajo al mundo. No se los años que me quedarán de vida, pero todos ellos, en todos y cada uno de sus días, ella me hubiera podido decir algo así como: «claro, para tí es muy cómodo, como cuando te conviene traes la ropa sucia para que te la lave yo…». ¿Te lo imaginas? Menos mal que conseguí evitarlo.

    ¿Como?

    Fácil, puse yo la lavadora… ;-)

    Le habló un arkángel un poco chorroso.