Vengo de Priego de Córdoba, un pueblo-ciudad que, al menos cuando lo visitas con anfitriones de lujo como el amiguete Xocer, está muy bien. Y es que el tío conoce a todo el mundo allí, joé. :)
En realidad todavía debería andar por allí, pagué por los dos días del Asituna 2005, un festival de rock (y similares), pero un «compromiso» me ha hecho volver antes de tiempo (vamos, que esta noche bebo gratis en un cumpleaños, no te pienses cosas raras).. Así que solo puedo contar la mitad, en dos partes.
El Asituna
Pues está bien. Mira que yo no soy mucho de conciertos de estos cañerillos, pero el ambiente era agradable en el parque Niceto Alcalá-Zamora (sí, el primer presidente de la II República española, prieguense por mas señas). De música entiendo poco, ya sabes, así que no esperes una crónica en este sentido…
De lo que sí puedo hablar es de las medidas de seguridad. Excesivas pero ridículas. Probablemente los exhaustivos cacheos (solo a hombres) a la entrada del recinto tengan su razón de ser, pero lo arbitriario de los mismos, junto a la desprotección del perímetro, los hacían eso, algo absurdos.
Para muestra, una navaja. La que llevo yo en el bolso habitualmente, una navajita pequeñita que me compré camino a Santiago de Compostela (me alegro de que no haya pasado nada con el petardo de hoy) para cortar mis frutillas y mis cosas mientras caminaba, y que desde entonces creo que solo ha serivido de destornillador, creo. Bueno, pues el señor segurata guardia de seguridad que me tocó consideró que podía resultar un arma, de modo que (amablemente) me indicó que tenía que dejarla fuera.
La tiré a la basura; total, aparte del pequeño valor simbólico, me costó un eypo… En ese momento me pareció bastante razonable su actitud, aunque no llegaba a comprender igual de bien el motivo por el que podía pasar una botella de agua solo sin el tapón (tapón a la basura, asimismo). En fin, cosas de seguridad, pensé.
Cuando en un puestecillo al lado de los escenarios, ya pasado el cacheo, vi exactamente la misma navaja a la venta, me cabreé un poco, tengo que decirlo. Cuando vi que en las barras vendían quintos de cerveza (de cristal), me cabree un poco más…
Da igual… Después de todo probablemente en la puerta solo pretenden acojonar un poco al personal para que se sientan presionados/vigilados y no vayan a dar mucho la murga. Pero hay cosas que sobran.
Priego de Córdoba
Ya al día siguiente (comprobando que seguía teniendo en el bolsillo la multiusos a lo McGyver que llevo siempre, por cierto ;-) ) un poquito de turismo a lo guiri, que siempre viene bien.
Priego mola: hay tapitas gratis en los bares, como en Graná, pero cobran los tubos más baratos. Mi teoría es que habiendo tantos estudiantes de Priego en Granada haciendo sus carreras, éstos se acostumbran a lo güeno y luego exigen lo mismo en su tierra. Los dueños de los bares, entocnes, entraron al trapo, pero aún no se han dado cuenta de que si suben un pelín los precios (de los 1.20 hasta los 1.50 que encuentras hoy en Graná), pues seguirán vendiendo lo mismo, pero ganando más. Tiempo al tiempo, ya veremos =)
Estuve en el castillo de Comosellame (ejem, lo siento, es que no me acuerdo del nombre), y acordandome del guardia de seguirdad del día antes, hice caso de todas las normas de seguridad, por supuesto:
Y tampoco era para tanto, creeme :P
Vaya coñazo más largo que me está saliendo, ¿no?… Venga, meto la tijera, y te dejo un video de regalo por si quieres ver a un amiguete con sus malabarismos.
Hay algunas fotillos en Flickr.
Le habló un arkángel a ratos «prieguista».



