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Yo mismo

OtraRegresion

Comentaba ayer mi dolor-de-garganta que debería pedir cita a uno de esos señores que te sientan en una especie de potro de tortura para chincharte en la boca con instrumentos que hacen ruidos horribles.

Pues, como no me sentía capaz, hoy al mediodia he tenido una regresión a los 12 años, y le he dicho a mi mami:

No quiero no quiero no quiero,… Pero andaaaa, pideme cita en el dentista ese que conoces

Para algo están las madres, ¿no? ;-) Además ella se ha sentido muy bien cuando ha aprovechado mi endeblez mental momentánea para recordarme todas las cosas que hago que no le parecen bien.

Y es que lo reconozco, soy bastante miedica, que le vamos a hacer.

Además de bastante desastre, irresponsable y desordenado (física y mentalmente). Vivo una vida de “persona mayor”, con independencia económica, de alojamiento, y de pensamiento (a veces), y muchas veces me planteo si no son un poco incompatibles estas cosillas…

Igual va a tener razón mi madre (y más gente) cuando me dice que en el fondo lo que soy es egoista, que al haberme venido las cosas tan “fáciles” (o al haberme salido bien, da igual) no valoro determinas cosas, y no estoy dispuesto a sacrificarme por los demás… Lo que me lleva a una situación de soledad, buscada pero no deseada. Creo.

¿Que por qué cuento estoy hoy? Porque estoy malito y no quiero trabajar, ni ir al gimnasio, ni hablar con nadie.

Le habló un arkángel mimosón.

5 respuestas a «OtraRegresion»

Gulph, se te había entendío… (y si que admite algunas etiquetas), es que se me olvidó en la nueva plantilla poner cuales… Mejor iré al dentista, que me parece que es la causa fundamental. ¡AAAYYYY!

¿Fotos? Querrás decir haz fotos en el gimnasio, que allí si que hay muchachos apañaos… Si yo te contara de los vestuarios… Si yo soy un tirillas…

Rubia, en realidad yo voy al gimnasio (poco)por lo mismo que algunas tias os poneis escotes: pa sentirme bien conmigo mismo. Ejem.

Ark, te aconsejo que te dejes cuidar un poco por tu mamá de vez en cuando. No supone ninguna derrota para tu independencia (porque es cosa de un momento), y además puede ser todo un placer. Pero por encima de todo, a las madres les encanta pensar que todavía son necesarias para su niño, y se les hace “el culito pepsicola” cuando les pedimos que hagan algo por nosotros. Gruñen (es su obligación), pero les encanta.

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