Mes: noviembre 2003

  • UnaHistoria

    Una historia que me he encontrado por ahí.

    Érase que se era un domingo cualquiera, como el de hoy, por ejemplo. Y viviendo ese domingo, entre otras 6.000 millones de personas en el mundo, que se dice pronto, habia un muchacho cualquiera, con cierta autodiagnosticada tendencia maniaco-depresiva, en uno de esos segundos dias…

    El caso es que ese domingo se le presentaba nada más que regular. Otros dias ya había estado solo, sin planes, y a veces improvisaba sobre la marcha, salía, entraba, y todo solo. Y no importaba, todo estaba bien (más o menos). Pero no, ese domingo no salió, ni entró. Ese domingo dormitó, mientras veia películas, y andaba de un lado para otro sin saber muy bien que hacer.

    Y sorprendentemente, el domingo se arregló. De la forma más tonta… Todo empezó con un correo electronico de una joven anónima, que había sabido algo de él no se sabe muy bien como, y simplemente le escribía para decirle que hola, que tal. Y eso, algo tan simple, levantó la moral de ese personajillo. Tanto como para animarse a coger unas antiguas cartas que tenía guardadas donde nadie más sabía, y que muchas veces miraba de reojo, pero no se atrevía a leer por miedo a un posible (probable) bajón de animos posterior.

    Y comenzó a leer aquellas cartas, con una sonrisa en la boca, sabiendose fuerte, superados muchos, muchos miedos de hace un tiempo (con miedos nuevos, claro). Y entre las frases que leyó, hubo varias que le emocionaron especialmente, frases redactadas por una joven con la inocencia de la juventud, hace ya años, muchos años desde su punto de vista. Y se le alegró la mirada.

    […]

    Aquí iba a copiar algunas de esas frases, de hecho, ya estaban escritas. Pero hubiera supuesto un hecho casi obsceno, no en un sentido sexual, sino más bien en una falta de respeto para ella, y para él.

    El caso es que leer esas cartas me ha alegrado mucho, después de tanto tiempo en que me sentía mal nada más verlas. Y ya se me ha visto el plumero, ¿verdad? Jejejeje. Bueno, da igual, a todo el mundo le pasan cosas de estas algunas veces. Solo que yo hoy lo estoy escribiendo.

    En tus ojos, un misterio
    en tus labios, un enigma
    y yo, fijo en tus miradas
    y extasiado en tus sonrisas

  • 5V – Besos

    Joder, esto de los estados de animo es mu complicao. Llevo una semanita (o dos) que no levanto cabeza. Ummmm… enga, amos a hacer un esfuerzo y a escribir algo más allá del simple plagio de canciones depresivas.

    Vamos a plagiar preguntas (que no respuestas, esas pretenden ser originales), por ejemplo, las cinco de este viernes:

    Nota previa. Creo que esto va a ser contraproducente…

    1)¿Cuál es el beso más dulce que te han dado en tu vida?

    Uno que no me dieron… como dice una cancioncilla de Ana Belen y Victor (o de uno de ellos): ¿adonde irán los besos que no se dan? Y es cierto, que cantidad de cosas se dejan de hacer por razones tan peregrinas como me-da-vergüenza, o que-dirán-de-mí, o no-me-van-a-corresponder. Está en la naturaleza humana, supongo, pero aún así no deja de ser una mierda. Revolusión. Nenis, a dar besos.

    Bueno, ya centrandome, no voy a dar nombres, pero los besos que mejor se recuerdan son los primeros, claro. Los primeros en edad, y los primeros en cada relación que he tenido. Supongo que será por la emoción de lo desconocido,.. o por las ganas acumuladas, jejeje ;-)

    2)¿Cómo recuerdas tu primer beso?

    Uy que nerviooooooos. Y más nervios. Pero muy bien, guardo muy buen recuerdo de aquella situación, de aquellos tiempos ¿quien no? Y no voy a entrar en detalles, aunque los recuerde perfectamente, porque me-da-vergüenza, o que-dirán-de-mí,… jajajaja.

    3)¿Cómo te gustan los besos?

    Gordos y dulsesss, jeje. Sinceros, suaves, humedos, acompañados de abrazos (que no hacen embarazos ;-) Uy que me embalo. A ver si voy a tener que clasificar esto como X.

    4)¿Algún beso especial por alguna razón?

    No me viene a la cabeza. Hay gente (ex-parejas) que dice de mi que soy muy poco romántico, que soy muy frio y calculador… y quizá lleven razón.

    5)¿Alguno digno de olvidar?

    Creo que no. Pero no solo los besos. Creo que nada debe olvidarse, las cosas malas no hay que tenerlas presentes continuamente, que si no se nos va la olla, pero deben estar ahí para acudir a ellas cuando nos pasa algo malo, y por lo menos decir: «aquella vez fue peor, y salí para adelante».