"El orgullo está muy bien, pero un polvo es un polvo."

YoMismo

Después de un domingo a remojo...Cuando allá por ¿1994? este elemento suspiraba por tener una conexión a Internet con la que acceder a esa ingente cantidad de conocimiento, de alguna forma lo que iba buscando era un blog. Este, o cualquier otro, suponemos, pero esto es lo que ha salido a lo largo de tanto tiempo… Un pequeño repasillo a su biografía puede que nos sirva para entender algo mejor ese egocentrismo entre tibio y templado que probablemente sea la única y verdadera línea editorial de esta bitácora.

Arkangel nació un día en un pueblo muy cercano a Granada capital, y ocho años después le regalaron un Spectrum 48K (que todavía puede verse en una vitrina de su salón, por cierto). Esos primeros ocho y otros cuatro que vinieron después los pasó en una casa de campo (de labranza, no un chalet), lo que le hizo de alguna forma amar el campo, los bichos, salir a regar con su abuelo a un haza descalzo (sin miedo a cortarse o pillar un tifus malo de esos), subirse a los árboles, pasar horas solo con sus librillos, aprender a disfrutar de la compañía, porque escaseaba… Puede parecer una tontería, pero no es lo mismo criarse en una calle concurrida de una ciudad que en mitad de la Vega. Con sus ventajas e inconvenientes, claro.

Lo criaron dos mujeres, dos auténticas madres, una hija de la otra, lo que probablemente le hizo estar hiperprotegido y fomentó que empezaran a arraigar en él las más extrañas manías que hoy en día podeis ver reflejadas en sus textos y en su vida diaria.

Hubo un punto de inflexión sobre esos 12 años: su madre se casó en segundas nupcias, le pusieron gafas (Arkangel no siempre llevó gafas, aunque pueda resultar increible), se mudó a una casita adosada muy mona con su recién formada “nueva familia”, y poco después nació su único hermano. Claro, este arkángel fue hijo único durante más de 12 años, esto explica muchas cosas, ¿verdad?

A partir de entonces, más o menos, comenzó la vida consciente de este intento de persona. En el colegio era de los que sacaban buenas notas sin esfuerzo, algo que se mantuvo en la época del instituto y que provocó su catástrofe en el primer año de Ingeniería Técnica de Sistemas que empezó y nunca llegó a terminar. Con 18 años Arkangel ya buscaba excusas para no seguir haciendo algo que le requería cierto esfuerzo sin obtener resultados inmediatos (esta actitud ha marcado y marcará su vida), y decidió finalmente, sin darse mucha cuenta de ello entonces, que prefería ser “cabeza de ratón” a “cola de león”.

Dejó la ingeniería por un FP de Informática de Gestión en el que obtuvo unas calificaciones inmejorables (creanme, lo eran). Fue entonces cuando empezó a pensar que se había equivocado de camino en la vida, pero era tarde. De modo que aceptó su autoimpuesto destino (en lo más profundo de su ser, siempre ha pensado que uno es capaz de conseguir todo lo que se proponga), y al terminar de darse aquel paseo por la Formación Profesional decidió repetir un poco más de lo mismo, especializandose un poquito más en el tema de las redes de ordenadores con la ayuda de un cursillo de informática, también denominado “Ciclo Formativo de Grado Superior de Administración de Sistemas”.

Aprendió mucho de redes en aquel primer año, coincidió con una época propicia para ello en su vida, ya tenía conexión a Internet y muchas ganas de leer todo lo que caia en sus manos. Aún vive de las rentas de aquellos años, de hecho…

Algo debieron de influir en todo esto las circunstancias no académicas. Su padre, bombero, murió en acto de servicio a mediados de los 90, sin haber tenido tiempo de hacerse amigos. Él nunca ha querido reconocerlo, pero echa mucho de menos todas esas cosas que no llegaron a pasar (y lo que es peor, las idealiza, al no haberlas conocido) , no haber podido compartir la “experiencia universitaria”, el carnet de conducir, la primera moto, las cervezas, las copas, esas cosas… Fue demasiado pronto, y tuvo que empezar a hacer de su propio padre, quizá.

Pero no todo fueron estudios y malos ratos. Esta criatura coincidió allá por los 16 años con un grupo de impresentables geniales, cada uno en un apartado. Por citar algún nombre que sigue relacionado con él a estas alturas, quizá os suene un tal Psicobyte, o si sois de Granada, un tal Largo, Mercedes, Kata, Lechu, Rubén, Mercedes, Nando, Nati,… Nati, otro punto de inflexión. Una psicopedagoga (en aquel entonces en-trámite-de) que lo aguantó durante algo más de tres años como pareja, trabajó algunas de sus manías, y lo ayudó a comprender un poquito mejor esta vida que le tocó vivir.

Arkangel es de esos que siempre ha estado emparejado. Pero como el loco de la calle, buscando una mirada cada momento en todas partes, su vida no es de nadie, y no le pide a nadie nunca que haga algo que él no haría sin dudarlo.. Esto último no es mío, sino de “El Último de la Fila”, claro. Sin embargo, cada vez es más destructivo con sus relaciones, cada vez aguanta menos, cada vez es más independiente. Sabe que no puede estar solo, pero le sobra todo el mundo a veces. Es su asignatura eternamente pendiente, y en el fondo de su corazón sabe que tiene que cambiar.

Un arkángel contra el sol

De repente, en mitad de todo esto, por una confusión (y esto es estrictamente cierto) empezó a trabajar como informático en una empresa relativamente grande que no vendía informática. Esto le proporcionó, tras un año de adaptación a la vida laboral, la posibildiad de experimentar todo aquello que le sonaba, pero que no tenía nada claro. Fue (es) administrador de redes, programador, analista, chico para todo… Y todo esto sin tener ni idea, no se le puede negar cierta capacidad para adaptarse al medio al muchacho. Como todo, esta temprana incorporación al trabajo tuvo consecuencias buenas y malas: se independizó en cuanto pudo, y de nuevo se limitó en sus posibilidades de “crecimiento intelectual”. Los tres primeros años de trabajo fueron de lo más productivo, estancándose después en una monotonía en cierto modo autoinducida (de nuevo), pero que le proporcionaba una sensación de tremenda seguridad, algo que parece ser le encanta.

Es un cobarde, probablemente, pero es consciente de ellose intenta superar esos miedos, poco a poco, intentando que el tiempo no le gane esa sutil carrera.

Me temo que voy a dejar de escribir esto ya, no estoy dispuesto a perder más tiempo en algo que es posible nunca llegue a publicarse de una forma abierta. Arkangel me ha dicho que antes de hacerlo tendrá que echarlo un vistazo, y los miedos de los que hablaba probablemente no le den el visto bueno a este coñazo de texto que me ha salido.

Por cierto, de momento el texto de más arriba no está bajo licencia Creative Commons. Ya se verá.

Le habló un arkángel.





Licencia Creative Commons