Enero 2006

BrokebackMountain

BrokebackMountainEsta peli es… un pastelazo. Sin más.

Brokeback Mountain (o Backdoor Mountain, como dice el Psico) tiene como aliciente eso de que el Bush y medio Texas (el otro medio es razonable, y no fue a verla) se cabreara con ella. Pero poco más.

Bien, vale, dirán ustedes que es un hito en el cine gay, que dos vaqueros enrrollandose y tal, aparte de monos (unos bestias, es lo que son), representan una ruptura con valores estreñidos que ya ni se llevan ni nada de nada… Y bueno, quizá lleven razón. Pero como película, un pastelón del quince. Yo que soy, como era… gay friendly lo pienso así, allá cada cual.

Si esta peli la protagonizara una pareja heterosexual sería igual de coñazo (bueno, más, ¿lo pillan?), y no veo por qué lo tiene que ser menos por el hecho de ser dos tíos los protagonistas. Se salvan los bonitos paisajes, y esos sombreros tan varoniles.

Para coger el sueño.

ElBotecito

Inauguramos hoy su nueva sección: Cosas que no se exactamente que son.

Volumen uno: El botecito del análisis de orina.

Vaso de expansión del circuito de frenos

Fijense. La mayoría de las motos de alta cilindrada (siempre quise decir eso) llevan “eso” en la parte derecha del manillar, justo encima de la maneta del freno. Yo tengo mi teoría: es el bote para el análisis de orina. Antes de arrancar la moto te comprueba los niveles y eso, y si ve que estás en paraje de conducir, pues arranca. Si no, creo que también, pero con cierta pesadumbre.

Yo tengo suerte. Como la compré de segunda mano aún uso la del anterior propietario, y de momento bien.

Le habló un arkángel preguntandose si esto tiene algun sentido.

VolandoVoy

Volando VoySi no supiera que esta peli está (muy) basada en la vida de una criatura de verdad, pensaría que es tan fantasiosa que no merecería la pena verla. Volando voy se inspira en la vida de El Pera, un artista de 11 años por aquel entonces (ahora debe andar por los 37).

El caso es que el chaval te saca la sonrisa. A pesar de lo duro de algunas escenas, ese desparpajo en un niño de 11 años saca ese espíritu macarrilla que todos han tenido alguna vez dentro (y que afortunadamente se quedó guardado sin mayores consecuencias). Este es de esas películas (de hecho, la única hasta el momento para mi) de las que piensas que un chaval de 12 o 13 años no debería ver solo. Será que me estoy haciendo mayor…

Destacable Fernando Tejero en el papel del sufrido padre del elemento, y su evolución desde la preocupación hasta la más absoluta desesperación al verse superado por un niñatillo de esa edad.

Si te ha gustado esta no puedes dejar de ver al Torete y compañía haciendo de las suyas, claro.

Recomendable.

Paradojas

paradojo, ja.

(Del lat. paradoxus, y este del gr. παράδοξος).
1. adj. desus. paradójico.
2. f. Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas. Ejemplo: “El 27 de Enero de 2006 un paquete de Ducados es más caro que uno de Marlboro”.

Seguro que algún viajante del tiempo cometió (cometerá) algún error y, tras matar a su abuelo, consiguió que le bajaran el precio a su tabaco, sin pensar en las consecuencias…

Pucheros

Debería estar prohibido preparar pucheros de col a partir de, no se, las 10 de la noche.

Hombrepordiós, ya. ¿Ustedes saben lo que es llegar al portal de la casa de uno y encontrarse con todo el tema ahí liado? La col mientras se cuece emana un olor horripilante. De lo peor, vaya.

También es cierto que yo tengo un cierto reflejo pavloviano relacionado con este tema. Yo huelo la col y ya me angustia, inmediatamente.

Todo esto viene por mi madre. Resulta que, siendo yo pequeñajo, y supongo que negandome a comer lo que había repetidas veces, llegó El Horrible Día Del Puchero de Col. Aquel día mi vida se marcó con un antes de El Horrible Día Del Puchero de Col y un después de El Horrible Día Del Puchero de Col.

Evidentemente, fue aquella ocasión en la que me negué a comer el dichoso puchero, y a mi madre se le infló el,.. esto… el ánimo, y me echó un pulso. Ganó, les adelanto.

Comer no comí ese mediodía (una persona puede pasar sin comer algunas horas sin notarlo apenas, no tiene demasiado mérito). Pero por la tarde (sí, ya se lo imagina) tenía para merendar un fabuloso puchero de col.

(El puchero de col tiene la particularidad de volverse más y más espeso conforme pasan las horas, creo que debido fundamentalmente a la parte de patata que contiene, que se va deshaciendo para llegar a conformar una especie de pasta informe que también me ha hecho odiar cualquier tipo de puré, pero no voy a ahondar hoy en esa hoistoria)

Tampoco merendé. Triunfo parcial, pero ya empecé a entrever que la batalla sería dura… Por la noche supongo que ya lo tenía claro, y casi fue mero trámite. El puchero de col (o lo que leches fuera eso ya a esas alturas) se quedó en su plato (el mismo plato), y yo me fui a la cama sin cenar.

A la mañana siguiente mi estómago cedió y me dispuse a probar al menos una cucharada (“¡Tres!” – gritaba mi madre, con su, en fin, buena intención, intentando no ceder a los caprichos de un niño de 7 u 8 años).

Desde aquel El Horrible Día Del Puchero de Col, cada vez que huelo “eso” me vienen a la cabeza imágenes. Conste que a día de hoy me lo como, como casi cualquier cosa, no soy caprichoso en ese sentido (¡gracias, mamá!), pero nadie me quitará de la cabeza aquelllos momentos. Supongo que es un poco como el entrenamiento de los marines, pero en versión granaína.

Ahora, que me gustaría ver a mi a un marine de esos que aguantan 10 minutos debajo del agua comiendose esa plasta a la mañana siguiente.

Le habló un arkángel traumatizado.

Sobre el autor

Durante mucho tiempo desde que comencé este blog allá por 2003 intenté mantener separado mi alter ego de mi mismidad.

Sobre la persona

A día de hoy, me resulta casi imposible separar, lo virtual se mezcla íntimamente con el Mundo Real TM, para lo bueno y lo malo:

Mi nombre es Ángel Moreno y pierdo el sueño por SI2 Soluciones.

Disculpen :)

Busca
¡blog zombie!

Buuhhh... Este es un blog zombie, o vampiro, o algo así. Quiero decir, que está no-muerto. Sí, parece cadáver total, pero de vez en cuando su autor vuelve para soltar alguna diarrea mental.