SIMO2004Reflexiones
Ya el año pasado me venía yo con la sensación de que el antiguo Salón Informativo de Material de Oficina se iba convirtiendo cada año más en un evento fundamentelmente marketiniano, con unas pinceladas de novedades, un poquito de negocio, y poco más.
No quiere decir esto que me parezca mal, ojo, pero que es lo que es. Y la culpa la tiene la Internet.
Sí, verán: en los años 70 si un señor pretendía modernizar su empresa tenía que hablar con Madrid, por huevos (como si dijéramos). Y puestos a ir a Madrid a buscar empresarios tecnológicos, pues son evidentes las ventajas que aporta una feria de este tipo. En los 80, tres cuartos de lo mismo, pero más, y así… Pero según nos vamos acercando al presente la información es cada vez más libre, o al menos la comunicación más fácil, llegando un momento en el que ver el cacharro físico es lo de menos. Se pueden hacer muchas cosas a distancia hoy dia.
De modo que una feria de esta magnitud (¡y que magnitud!), ¿para que sirve? Desde mi punto de vista para reforzar lazos con proveedores, decirle al mundo un oye-que-sigo-estando y esas cosillas. Y de paso, mantener algo fundamental: los viajes a La Capital de los informáticos. Como si lo viera, digamos, un jefe: Pues sí, he mandado a un para de mis informáticos al SIMO, porque hay que estar al tanto de las cosillas que van saliendo. Y el informático: Pues eso, que me voy al SIMO, ya te enseñaré fotos de las azafatas.

Le habló un arkángel de vuelta y duplicando post.

5 comentarios