Año: 2006

  • ElBotecito

    Inauguramos hoy su nueva sección: Cosas que no se exactamente que son.

    Volumen uno: El botecito del análisis de orina.

    Vaso de expansión del circuito de frenos

    Fijense. La mayoría de las motos de alta cilindrada (siempre quise decir eso) llevan «eso» en la parte derecha del manillar, justo encima de la maneta del freno. Yo tengo mi teoría: es el bote para el análisis de orina. Antes de arrancar la moto te comprueba los niveles y eso, y si ve que estás en paraje de conducir, pues arranca. Si no, creo que también, pero con cierta pesadumbre.

    Yo tengo suerte. Como la compré de segunda mano aún uso la del anterior propietario, y de momento bien.

    Le habló un arkángel preguntandose si esto tiene algun sentido.

  • VolandoVoy

    Volando VoySi no supiera que esta peli está (muy) basada en la vida de una criatura de verdad, pensaría que es tan fantasiosa que no merecería la pena verla. Volando voy se inspira en la vida de El Pera, un artista de 11 años por aquel entonces (ahora debe andar por los 37).

    El caso es que el chaval te saca la sonrisa. A pesar de lo duro de algunas escenas, ese desparpajo en un niño de 11 años saca ese espíritu macarrilla que todos han tenido alguna vez dentro (y que afortunadamente se quedó guardado sin mayores consecuencias). Este es de esas películas (de hecho, la única hasta el momento para mi) de las que piensas que un chaval de 12 o 13 años no debería ver solo. Será que me estoy haciendo mayor…

    Destacable Fernando Tejero en el papel del sufrido padre del elemento, y su evolución desde la preocupación hasta la más absoluta desesperación al verse superado por un niñatillo de esa edad.

    Si te ha gustado esta no puedes dejar de ver al Torete y compañía haciendo de las suyas, claro.

    Recomendable.

  • MundoPañuelo

    Que chica es Graná, y la interné.

    El martes publicaba yo por aquí un video de un cantaor de flamenco pillado in franganti en plena calle, y hoy me encuentro con un blog mantenido por, ¡su primo!

    Total, que ya estamos todos localizados. Kiko (ya me he enterado del nombre del artista), que cantas muy bien, hombre. Otro día me acerco a saludarte y te grabo un temilla completo si te dejas.

    Le habló un arkángel sorprendido.

  • Paradojas

    paradojo, ja.

    (Del lat. paradoxus, y este del gr. παράδοξος).
    1. adj. desus. paradójico.
    2. f. Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas. Ejemplo: «El 27 de Enero de 2006 un paquete de Ducados es más caro que uno de Marlboro».

    Seguro que algún viajante del tiempo cometió (cometerá) algún error y, tras matar a su abuelo, consiguió que le bajaran el precio a su tabaco, sin pensar en las consecuencias…

  • Pucheros

    Debería estar prohibido preparar pucheros de col a partir de, no se, las 10 de la noche.

    Hombrepordiós, ya. ¿Ustedes saben lo que es llegar al portal de la casa de uno y encontrarse con todo el tema ahí liado? La col mientras se cuece emana un olor horripilante. De lo peor, vaya.

    También es cierto que yo tengo un cierto reflejo pavloviano relacionado con este tema. Yo huelo la col y ya me angustia, inmediatamente.

    Todo esto viene por mi madre. Resulta que, siendo yo pequeñajo, y supongo que negandome a comer lo que había repetidas veces, llegó El Horrible Día Del Puchero de Col. Aquel día mi vida se marcó con un antes de El Horrible Día Del Puchero de Col y un después de El Horrible Día Del Puchero de Col.

    Evidentemente, fue aquella ocasión en la que me negué a comer el dichoso puchero, y a mi madre se le infló el,.. esto… el ánimo, y me echó un pulso. Ganó, les adelanto.

    Comer no comí ese mediodía (una persona puede pasar sin comer algunas horas sin notarlo apenas, no tiene demasiado mérito). Pero por la tarde (sí, ya se lo imagina) tenía para merendar un fabuloso puchero de col.

    (El puchero de col tiene la particularidad de volverse más y más espeso conforme pasan las horas, creo que debido fundamentalmente a la parte de patata que contiene, que se va deshaciendo para llegar a conformar una especie de pasta informe que también me ha hecho odiar cualquier tipo de puré, pero no voy a ahondar hoy en esa hoistoria)

    Tampoco merendé. Triunfo parcial, pero ya empecé a entrever que la batalla sería dura… Por la noche supongo que ya lo tenía claro, y casi fue mero trámite. El puchero de col (o lo que leches fuera eso ya a esas alturas) se quedó en su plato (el mismo plato), y yo me fui a la cama sin cenar.

    A la mañana siguiente mi estómago cedió y me dispuse a probar al menos una cucharada («¡Tres!» – gritaba mi madre, con su, en fin, buena intención, intentando no ceder a los caprichos de un niño de 7 u 8 años).

    Desde aquel El Horrible Día Del Puchero de Col, cada vez que huelo «eso» me vienen a la cabeza imágenes. Conste que a día de hoy me lo como, como casi cualquier cosa, no soy caprichoso en ese sentido (¡gracias, mamá!), pero nadie me quitará de la cabeza aquelllos momentos. Supongo que es un poco como el entrenamiento de los marines, pero en versión granaína.

    Ahora, que me gustaría ver a mi a un marine de esos que aguantan 10 minutos debajo del agua comiendose esa plasta a la mañana siguiente.

    Le habló un arkángel traumatizado.

  • CanteCallejero

    Mucho video estoy subiendo yo ultimamente. Mira que dije…

    En fin, es que una imagen vale más que mil palabras, y 24 por segundo (bueno vale, 15 por segundo, y gracias), valdrán más.

    Resulta que ya le voy viendo la parte buena a esto de no poder fumar en la oficina. Básicamente consiste en que, sin pasarse, puedes salir a tomar el sol un ratillo (y así de paso compensas un poco la porquería que te metes en el cuerpo con los rayitos de sol, que son bunisisísimos para la cosa de la vitamina D, me han dicho). Ayer mientras daba mi minipaseo me encontré con un espectáculo flamenco improvisado en plena calle:

    Para otro día me llevo un litrillo de cerveza y echamos el rato. ¡Vaya! Que el cante pide una birrilla, ¿que no?

    Hasta aquí la entrada de hoy, pero me surge una reflexión paralela, y como me voy a saltar el gimnasio (total, se me echa el tiempo encima y para 15 minutos…), pues me voy a enrrollar. Este post acaba de entrar en la categoría de Mis Paranoias.

    ¿Podría el señor del video haberse cabreado conmigo por grabarlo?

    Podría haberlo hecho, ciertamente. De hecho, ya me ha pasado alguna vez.

    Precisamente por eso se ve ese trozo de revista en el video del señor flamenco éste, para no mosquear al personal siendo demasiado indiscreto. Sin embargo, ¿era mi intención chunga al grabarlo? En absoluto, solo quería compartir esto por aquí (estaba haciendo de Google Robot, en realidad, y uno no se puede enfadar por eso, ¿verdad?).

    Pero entonces… ¿por qué se iba a enfadar este señor? O peor, ¿por qué pienso yo que se podía haber enfadado? Pues porque somos (soy, en este caso) muy mal pensados. Nos ponemos en lo peor, en mi caso por prudencia, en el (hipotético) suyo por, no se, ¿intimidad?.

    ¿Y por qué somos tan mal pensados?

    Homo Homini Lupus.. ¿no? Es posible, quizá sigamos siendo bastante más animales de lo que parecemos. Quizá somos más animales que muchos animales. Tal y como están las cosas hoy en día, si yo hago una foto a un niño por la calle (con toda la buena intención del mundo), ¿tú me podrías asegurar que nadie pensaría alguna cosa extraña? Yo no estoy seguro. Y no hago más fotos precisamente por esa razón.

    Y es que las fotos que me gusta hacer (otra cosa es que me salgan) son de personas, de expresiones y gestos. De hecho, me compré una cámara con un buen zoom para poder hacer fotos a las caras de la gente sin invadir su intimidad (o al menos, intentar no no «agredir»). Pero no. Creo que tengo la mente demasiado sucia, y pienso que otros piensan… Venga, lo vamos a dejar aquí por hoy. Otro día, más.

    El sueño va sobre el tiempo flotando como un velero.
    Nadie puede abrir semillas en el corazón del sueño.

    Le habló un arkángel aficionaillo, pero no entendío.