junio 2012

LaPoya

Acabo de tener una de esas sensaciones tan parecidas a descubrir la rueda tal que me ha hecho darle al botón de recuperar contraseña de este sitio donde alguno, por mor de los RSS y/o redes sociales que algún día consideré suficientemente perdurables como para prestar atención, me leerá.

Para ellos, o para mi Yo-del-Futuro, que en estos últimos días meses es mi principal lector no paracaidista, va mi gran-descubrimiento de hoy. La poya de los granaínos. Y sí, se ve que los de por aquí tenemos tan presente la polla, que casi no le damos importancia al por qué, a su origen, a qué es esa poya que tenemos tó el día en la boca.

Bueno, algunos recopilábamos diccionarios allá por el 2004 que la incluían repetidas veces; otros mucho más ilustres y versados en el tema (de la escritura, vayamos a poyas) incluso han escrito libros enteros, como D. Andrés Cárdenas. Pero quizá todos estábamos equivocados…

La grafía es el quid.

Suelo ser, aún hoy con WhatsApps y móviles de por medio, bastante talibán en cuanto a la ortografía. Pero los homónimos siempre son un reto, y creo que esta vez me tenían engañado durante… Años. Cuando digo talibán, digo polla, que es lo que yo escribía hasta hoy, maldiciendo (solo un poquito) a aquellos que me mandaban esos mensajes llenos de poyas: que si “esto es una poya”, “pues vaya poya de película”, “vayamos a poyas”… Hoy, micro-epifanía mediante, estoy en disposición de afirmar que estaba equivocado: una polla es una polla, pero estoy casi totalmente convencido de que los granaínos no nos referimos a un pene cuando le decimos a alguien que algo nos importa una poya.

Como casi siempre, todo ha venido DRAE mediante:

poya.
(De poyar).
1. f. Derecho que se pagaba en pan o en dinero, en el horno común.
2. f. Residuo formado por las gárgolas del lino, después de machacadas y separadas de la simiente.

Ambas acepciones me han valido, me han abierto los ojos… Si analizamos la primera con un poquito de historia de por medio encontramos usos que nos pueden parecer ahora simpáticos, como el pan de poya, pero que al final vienen a decirnos que era una mihilla de pan que se entregaba al panadero a cambio de que te dejara usar su horno. ¡Pero tampoco mucho, que al final el buen hombre no había hecho casi ! Le dabas,… una mititilla de lo que habías hecho. Una poya de pan, vamos.

El segundo significado viene a refrendar el primero, pero sin tener que darle tanta vuelta a la explciación: “Residuo formado por…”, no hay más que hablar, algo insignificante, sin importancia, de lo que se puede prescindir.

¿Y ahora?

Volvamos a observar algunas de las expresiones que yo antes escribía con elle y desde ahora con y -griega, que esa es otra-, como son las mencionadas “esto es una poya”, “pues vaya poya de película”, “vayamos a poyas”¿De verdad se puede seguir pensando que el granaíno se está refiriendo a un pene cuando habla de algo tan tremendamente enterrado en nuestra historia y costumbres como es la poya? Yo creo que no.

Además, creo que ustedes tienen la mente sucia, por haberlo pensado. Vale, yo también, ya hemos salido todos del error (pero yo un poco antes, ya saben).

¡Menudo gilipoyas!

(del caló jilí, ‘tonto’, y poya, ‘residuo’, ‘nimiedad’, pero en esta ocasión probablemente mal empleado el término)

Sí, pero ahora me fustigo un poco, y así me redimo. Comenzaba estas líneas aludiendo al redescubrimiento de la rueda, porque efectivamente todo este peñazo que les he soltado ha salido tal como lo han leido, de unas cuantas consultas de diccionario y una cabeza algo desatendida (más una conversación de 15 segundos con mi pareja, en la cocina, justo antes de ponerme a escribir). Pero mientras elaboraba mis argumentos y me documentaba he hecho lo peor que el descubridor puede hacer: buscar si alguien lo había hecho antes. Y sí, hay referencias a esta línea argumental (quizá algo menos elaboradas) al menos en dos sitios (no he querido seguir mirando para no desanimarme tanto como para no escribir la entrada): [1] [2].

Le habló un arkangel confiando en que no lo juzguen demasiado duro.

Sobre el autor

Durante mucho tiempo desde que comencé este blog allá por 2003 intenté mantener separado mi alter ego de mi mismidad.

Sobre la persona

A día de hoy, me resulta casi imposible separar, lo virtual se mezcla íntimamente con el Mundo Real TM, para lo bueno y lo malo:

Mi nombre es Ángel Moreno y pierdo el sueño por SI2 Soluciones.

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¡blog zombie!

Buuhhh... Este es un blog zombie, o vampiro, o algo así. Quiero decir, que está no-muerto. Sí, parece cadáver total, pero de vez en cuando su autor vuelve para soltar alguna diarrea mental.